Narra Anna
Las horas en el avión se me han hecho
insoportables, pero bueno, menos mal que había vuelo… Tocar el timbre de su
casa también se me volvió una tarea un poco difícil de realizar. No estaba muy
segura de si hacerlo o no, pero después de oír cantar el Cumpleaños Feliz, me armé de valor y toqué esa odiosa plaquita.
Y aquí estoy, muerta de los nervios tras oírle
preguntar a Dani que qué hago aquí…
-
Bueno… es que… yo… bueno… que… que quería desearte un feliz
cumpleaños. – le digo, y dando un paso al frente y armándome de valor poso mis
labios en su mejilla.
-
PERO VAMOS A VER! QUÉ HACÉIS AQ… - dice la madre en tono alto
a la vez que se va acercando a la puerta. Pero calla al verme. – ¡ANNA! Cielo,
pero cómo tu por aquí en una noche como esta? ¿No deberías estar con la
familia? – mis mejillas se sonrojan… - Pasa Annita, pasa.
-
Mamá… - Dani se gira para no darle más la espalda a su madre…
- estamos hablando…
-
Uii… perdón… no quería interrumpir… Pero pasar, que os va a
coger el frío… - insiste ella.
-
Oh Tina, gracias. – me acerco a ella y le doy dos besos. Ella
aprovecha y me abraza. Que mujer más maja.
-
Tienes que venir más por aquí Anna, te dejas ver muy poco.
-
¡Mamaaaá! – replica Dani otra vez.
-
Vale, vale… me voy… Pero luego pásate a tomar un trozo de
tarta.
-
Gracias mamá… - dice Dani con tono de indignación.
-
Gracias Tina. – y sonrío amablemente.
Antes de cerrar la
puerta, Dani entra en casa y coge una cazadora ya que está con una simple
chaqueta de chándal y aquí en León en esta época hace mucho frío. También coge
el móvil con el que pasa unos segundillos. Pongo cara de indignación porque
está pasando de mí y no he recorrido miles de kilómetros para ver como él anda
con el móvil. Pero de repente gira la pantalla para que yo lea.
Es un WhatsApp a sus
amigos; “Chicos, se me acaba de presentar un asunto muy importante para mí,
nada grave, en cuanto pueda os aviso y me venís a recoger…”
Sonrío al leer “un
asunto importante para mí”. Soy algo importante en su vida...
-
Lo siento… te he estropeado tu fiesta de cumpleaños… - digo
agachando la cabeza. – Si quieres hablamos mañana…
-
En estos momentos me importa lo que se dice bien poco mi
fiesta de cumpleaños. ¿Qué te trae por aquí?
-
Nada… eso… que… quería desearte un feliz cumpleaños.
-
Ah! – dice sorprendido. – Y… ¿Has dejado de cenar con tu
familia y has recorrido tanta distancia solo para desearme un feliz cumpleaños?
-
Mmmm… Bueno… y… y para darte esto. – desabrocho la chaqueta
que tengo puesta (ya que bolso no me dio tiempo a coger) y cojo del bolsillo
interior una cajita de regalo. Se la tiendo y el la recoge.
Juguetea con ella
entre sus manos un rato, como decidiéndose por abrirla o no… A mí, con el paso
de los segundos me pone más nerviosa todavía.
Miro al frente, me
tiembla una pierna, y espero impaciente a que empiece a abrir el maldito
regalo. Además aquí hace un frío que te mueres…
Narra Dani
Anna me tiende una
cajita envuelta en un papel plateado, al cogerla, nuestras manos se rozan. Las
tiene heladas… Seguro y tiene un frío que te cagas… Viene con una chaqueta de
cuero negra, pero no es suficiente para estar aquí en pleno Diciembre…
Nervioso juego con la
caja… ¿Qué será? ¿En serio solo ha venido por esto? Por una parte estoy feliz
de tenerla aquí, pero por otra decepcionado si en realidad sólo ha venido por
esto.
Decido empezar a abrir
la cajita. ¿Qué es? Una caja de joyería. ¡Pero esta mujer! Se volvió loca de
remate…
Abro la caja… un
anillo, plateado y negro.
“ORO DE 1º LEY” leo en
una etiqueta pegada en la parte interior de la caja.
-
Per… ¡Pero Anna! Estás loca…
-
Bueno… eso dicen. – me responde soltando una de sus risitas
preciosas. – Espero que te guste.
Sigo anonadado ante el
regalo de Anna. Lo cojo, le doy vueltas, por dentro hay un algo gravado.
“25/12/2011”
-
Y… ¿esto? – le pregunto intrigado.
-
Bue… bueno… eso… eso es una fecha.
-
Si ya… hasta ahí llego Anna… Pero yo nací en el 82, no en el
2011…
-
¡OSTRAS! Fallo mío… - y me da un puñetazo flojito en el
brazo. Pero a ésta… le dan ataques… - No es por tu fecha de cumpleaños.
-
¿Entonces? – pregunto intrigado.
-
Pues… es… es que… bueno… - se frota los brazos con sus manos.
Está claro que es un gesto de nerviosismo, pero también de frío. Me desabrocho
el chaquetón y se lo pongo por encima de los hombros. Ella sonríe. – Gracias.
-
¿Puedes continuar? – le digo impaciente. Ella arquea las cejas.
– La fecha…
-
¡Ah! Es que… - se queda en silencio unos segundo - ¡AAAAH! –
me asusto un poquito tras el grito que acaba de pegar. – Tenía muy claro lo que
iba a decirte… Pero…es que el tenerte aquí… delante de mí… cara a cara… soy
incapaz. – me levanto del escalón donde estábamos sentados y me siento detrás
de ella, espalda con espalda. Ella ríe muy suave.
-
¿Así mejor? – digo muy impaciente y esperanzado. Ella resopla
y posteriormente inhala aire por la nariz.
-
Dani…
-
Si.
-
Quieres… quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-
No. No sé. – digo para hacerla sufrir, mientras una enorme
sonrisa invade mi cara. ¡¡¡SI!!! ¡¡¡TOMA!!!!
-
Daniiii – dice ella a modo de protesta mientras se gira y me
da otro leve puñetazo en un hombro.
-
¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunto
señalando la fecha. Ella me sonríe.
¡DIOS! ¡SI! ¡GRACIAS!
¡LO SABÍA! Sabía que no había venido hasta aquí solo para desearme un feliz
cumpleaños. Y de repente me siento el hombre más feliz del mundo. El hombre que
tiene la mayor fortuna del universo. ¡Me siento lleno, cargado de energía,
absolutamente pleno de felicidad!
Es que es todo tan
perfecto… ¡Irradio amor, irradio felicidad!