domingo, 19 de julio de 2015

Hotel

Narra Dani
Y aquí estamos, a la una de la mañana en la entrada de casa. Yo vestido ya para ir con mis amigos tras mucho insistir por parte de Anna en que fuese a la fiesta que en estos momentos me resulta la cosa menos apetecible del mundo. Hemos tenido que romper mucho la cabeza con mi familia, sobre todo con mi madre y mi padre porque ADORAN a Anna, e insistido para hacerles entrar en sus cabezones que ella y yo sólo somos amigos. Y después de un par de historietas y muchas risas Anna ha decidido levantarse para irse y así que yo pueda disfrutar de la celebración de mi cumpleaños. Es muy terca. Estamos abrazados, disfrutando el uno del otro. En realidad ninguno de los dos quiere que nos separemos ahora.
- ¿Te vas a Mollet ya? – digo con un poco de miedo a una respuesta afirmativa. Siento que me aprieta un poco más fuerte contra ella. Tiene su cabeza agachada en mi cuello, sus brazos se entrelazan por encima de éste, siento su respiración rozando mi piel, cosa que me produce unas dulces cosquillas. Yo tengo la cara apoyada en su hombro, los ojos cerrados para así poder disfrutar todavía más de ella.
- No. – el abrazo termina. – Voy a pasar aquí la noche, mañana me voy en el primer vuelo que encuentre. – y me sonríe levemente. Yo resoplo.
- Ven conmigo a la fiesta…
- Dani, no insistas, ¿qué pinto yo allí?
- No se… eres mi novia… - ambos sonreímos al escuchar la palabreja.
- No Dani… mañana si quieres antes de marcharme nos vemos. – me propone.
- Mmm… ¿Dónde vas a dormir?
- Todavía no sé. Tengo que buscar hotel.
¿Qué? Pero será cabra loca… Saco el móvil del bolsillo y marco el número de un amigo mío.
Narra Anna
Se nos está haciendo una tarea complicada el despedirnos. Yo me pongo a repasar todo lo sucedido en el día de hoy. “Lucha por tu sueño Anna” me repitió Cris un montón de veces… ¡Oh! Cris… me dijo que le fuese contando se me pasó por completo…
- Hola Borja! …………… Sí, Dani joder. …………… Nada, no me pasó nada. Solo quería saber si tienes una habitación de las buenas libre. …………… Vale. Pues guárdamela. Ahora te la lleno. …………… Gracias tío. …………… En diez minutos estamos ahí. ……………… Ah! No la cobres. Mañana te la pago yo. – pongo cara de enfado, le doy tres toques en el pecho y cuando me está viendo le niego con la cabeza y con el dedo. Él pone el dedo índice sobre sus labios como mandándome callar. Yo me cruzo de brazos y pongo morros. Él sonríe y me da un pico. Sonrío. – Vale. Pues nos vemos. Gracias. …………… - cuelga y guarda el móvil en el bolsillo. – Listo, ya tienes habitación.  
- Dani…pero es que yo… En plan, no la vas a pagar tú… ¡NO! – y en ese momento me calla de la mejor manera posible. Un beso, un dulce beso.
- Si. La pago yo. Bastante has hecho con venir aquí. – justo voy a protestar pero no me da tiempo. – Se acabó. No hay más que hablar. ¡Vamos! – me agarra de la mano y me lleva a su coche para ponernos dirección al hotel.
Subo, el se pone al volante. Con una mano en el volante dirige el coche, la otra va pasando de mi muslo a la palanca de cambio de marcha. Que dulce, que placer estar aquí, que pena que se tenga que ir… Ya hemos llegado al hotel, y pedazo hotel… Esto tiene que ser carísimo. Aparca justo en frente de la puerta. Me abre la mía y me coge de la mano, pero a los diez segundos me la suelta… Mierda, es cierto. El va delante, yo dos pasos por detrás.
- Buenas noches, hemos hecho una reserva a nombre de Dani Martínez. – dice en recepción. La chica que lo atiende lo mira de arriba abajo, bueno, más bien lo come con la mirada. Lo siento señorita, pero este hombre es MIO.
- Sí, nos acaba de llamar hace un ratito el jefe para reservar.
- ¿Dónde está? Por cierto… - pregunta Dani.
- ¿Quién señor?
- Borja, tú jefe.
- ¡Ah! En una fiesta sorpresa de cumpleaños de un amigo suyo. – Ale idiota, pues ahora ya no es tan sorpresa… Que mal me cae la tía. – Tome, aquí tiene la llave.
Dani recoge la llave y nos encamina por recepción hacía el ascensor. Al parecer nos vamos a la última planta. La 12.  Mi habitación es la 12 A. Es una suit al parecer. Abre la puerta con la tarjeta y me hace pasar.
¡WOU! PEDAZO HABITACIÓN.
- Dani…no… no… no me voy a quedar a dormir aquí, olvídate. Esto tiene que costar un pastizal. Me niego.  
- Que te calles ya. – me ordena. Me acerco a un enorme ventanal, desde aquí se ve gran parte de León, todo iluminado con luces navideñas. Qué bonito. Siento que unas manos rodean mi cintura y se entrelazan donde mi ombligo. Estamos así un par de minutos.
- Vete. Ya es muy tarde. Tus amigos te esperan.
Hace un ruido procedente de su garganta a modo de protesta y me aprieta más fuerte entre sus brazos a la par que hunde su nariz en mi pelo.
- Anna… no quiero. – protesta cual niño pequeño.
- Si, si quieres, venga, largándote. – me giro, pero él no me suelta, ahora sus manos descansan sobre mi culo. Estamos a escasos centímetros, y como si fuesen dos imanes, nuestros labios se juntan de nuevo otra vez. Aprovecho que él está concentrado en el beso para andar e ir encaminándolo hacia la puerta. Una vez allí nos separo. – Veeeenga. Ve a tu “fiesta sorpresa”.
El pone pucheros. Y yo no quiero que se vaya, pero… Es lo que hay.
- Puedes venir si quieres, aún estás a tiempo. – Insiste él. Yo niego con la cabeza.
Le doy un pequeño pico y lo empujo para que salga fuera de la habitación. Y lo más rápido que puedo cierro la puerta para que así no vuelva a entrar y no prolongar más esta despedida. - Lo siento Dani. Pero debes irte. Mañana nos vemos.
- Oh! Anna… La acabas de liar… Has jugado conmigo gracias a tu poder de seducción. – me río.
- ¡Chao Dani! Disfruta de la noche.
- ¡Adiós Anna!

Siento unos pasos alejarse. Ya. Se fue. Comienzo a desnudarme, dormiré o en ropa interior o a ver si encuentro por aquí un algo para dormir, porque la camisa que traigo por debajo no es muy cómoda, los botones no son cómodos para dormir.  En el baño encuentro un albornoz, así que me lo coloco por encima, que hace fresquillo. Me queda por encima de las rodillas, pero es suave y calentito. Busco en el armario, un par de toallas de repuesto, unas sábanas, un par de cojines y un par de camisetas blancas con el nombre del hotel bordado. ¡Perfecto! Con esto dormiré, pero antes, una ducha. Cuando estoy de camino al baño, llaman a la puerta. ¿Quién será? El servicio de habitaciones, porque si no… Abro la puerta y ahí me lo encuentro, esperando. Maldito sea, aún no se había ido… Se abalanza a por mí, a por mis labios. Y yo… bueno… pues me dejo llevar.