miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Qué pasa?

Narra Dani
Sigo viendo al techo, pero noto como la respiración de Anna cada vez es más lenta y más fuerte. Se ha debido de quedar dormida.
-      ¿Anna? – digo susurrando. No hay respuesta. Sí, se ha quedado dormida.
Enciendo la luz de mi mesita de noche. Ahí la está, durmiendo cual angelito. Que preciosa es. Y es mía… Desde hace unas horas esta mujer es mía.
La contemplo durante minutos, yo creo que incluso horas. Por mí cabeza pasan miles de momentos; la primera vez que la vi, nuestro primer cruce de palabras, el primer piropo, del beso en San Valentín, su primera estancia en Astorga… los ojos se me comienzan a cerrar, y de repente… la puerta de abre de un golpe y tres hombres vestidos de negro entran por ella, dos de ellos vienen armado, el otro simplemente se acerca a Anna, la coge en brazos y la estruja como si estuviese exprimiendo una naranja. Grito. Le grito que la suelte pero no me hace caso.

Narra Anna
Siento que me estrujan, que me aprietan. ¿Qué me pasa? ¿Es un sueño? Me revuelvo un poco pero nada. Sigo sintiendo que estoy atada.
Abro los ojos pero sigo con la misma sensación. ¿Dónde estoy? Me siento un poco perdida. Levanto un poco la cabeza y…

SONRÍO. Una enorme sonrisa invade mi cara, ahí está él; durmiendo como un bebé, con el semblante serio y sus brazos rodeándome como si no hubiese mañana. De vez en cuando, de o profundo de su garganta sale algún gemido. ¿Qué le pasa? Me aprieta más fuerte. Si sigue así, en cualquier momento reviento, es por ello que decido despertarle.
-      Dani… - nada, lo zarandeo despacito - ¿Dani? - De repente abre los ojos. Veo en ellos miedo y angustia. - ¿Qué sucede Dani?
Narra Dani
Siento que Anna me llama… pero… ¿cómo? Si la tengo entre mis brazos y no respira…
Abro los ojos y ahí la veo… su mirada azul me observa con preocupación.
-      ¿Qué sucede Dani? – me pregunta.
-      Oh… ¡Anna! – le acaricio un lateral de la cara… menos mal… - Estás bien… Sólo era una mala pesadilla…
-      Sí. Estoy bien. – me dice viéndome a los ojos con una dulce sonrisa en la boca. – Un poco espachurrada, pero bien. – dice mientras ve de reojo mis brazos que la sostienen con fuerza. La suelto.
-      Lo siento… Soñaba que te perdía, y ahora que te tengo no puedo permitirme eso… - “¿Se puede ser más cursi?” me pregunta un yo interior un tanto asombrado por las palabras que acaban de salir de mí boca.

Narra Anna

¿QUÉ? Dios mío… DULCE MELODÍA PARA LOS OÍDOS

lunes, 14 de marzo de 2016

Silencio

Narra Dani
Voy a por el coche, y en los quince minutos de trayecto que me llevan a mí destino, voy con un único pensamiento en mi cabeza: ha tomado la molestia de venir desde Mollet a Astorga para felicitarme el cumpleaños, darme el regalo, y por si era poco, se me ha declarado. ¿Y yo que es lo qué he hecho? Marcharme de copas con mis compañeros de León. Joder. Soy la persona más desconsiderada del mundo…
Que ganas de llegar al maldito hotel de una vez…
Una vez llego, meto el coche en el parking y subo a recepción.
-      Hombre, Dani… - me atiende la misma chica que cuando dejé a Anna. – ¿Tú por aquí de nuevo?
-      Tengo una reserva, y no encuentro la llave. ¿Podrías darme la maestra?
-      Sí, claro. Dime el número para registrarlo por si acaso se ha perdido la llave de la puerta. – mierda… la tía pesadita con el protocolo… Si se lo digo va a saber que estoy con Anna y no…
Vale. ¡Vamos campeón! Momento seducción. Antes por poco me come con la mirada.
-      No sabía que eras tan profesional… - veo su nombre colgado de la chaqueta - … Lucía. – sonrisa seductora y me paso la lengua disimuladamente por el labio inferior y luego muerdo por donde ha hecho el recorrido la lengua. Pronto el cuerpo de Lucía reacciona, y se pone tensa, más estirada y un rubor aparece en sus mejillas.
-      Bueno… si… es que… normas… Pero oyes, que toma. A ver si tienes suerte y está en la habitación. – coge debajo del mostrador una tarjeta-llave maestra. Sí. ¡Pero qué bueno eres Martínez! Para poner fin a este jueguecillo absurdo para mí le guiño un ojo y le doy las gracias educadamente.
¡Ala guapa! Ahí te quedas, tengo a mi novia en la suite de este hotel.
Me encamino al ascensor para poner rumbo a la habitación de Anna. Paso la tarjeta por el lector y ¡bingo! Abierta.
Me introduzco en la habitación, ella ya está en cama, dormida. Pero qué bonita es. Me quedo embobado contemplándola como más de diez minutos. Podrías acostumbrarte a esto Martínez… Me dice un yo interior muy ilusionado y positivo.
Pues sí. Podría acostumbrarme.
Si me meto a dormir con ella en cama únicamente en calzoncillos, ¿será demasiado atrevido? Sí. Demasiado. A ver qué encuentro por aquí…

Narra Anna
El ruido de puertas o cajones abriéndose y cerrándose me despierta. Me levanto sobresaltada. ¿Me están robando?
Abro los ojos, y ahí lo veo a él, en calzoncillos, buscando algo que aun no entiendo muy bien lo que es…
-      Dani?
-      ¡Qué! – se gira rápidamente, asustado.
-      ¿Qué haces aquí? ¿Qué buscas? ¿Cómo entraste?
-      Lo siento, no quería despertarte Anna. Y… pues mira, estoy aquí porque solo hacía pensar en ti así que decidí volver. - ¡Aiiii! Que tierno, me ha llegado a lo más profundo de la patata… - Busco una camiseta del hotel para poder dormir. Y entré por la puerta.
-      Camiseta en el último cajón de la cómoda. Y ya me suponía que habías entrado por la puerta. – le respondo.
-      Pues entré con la llave maestra. – me dice a la par que se pone la camiseta. No entiendo por qué… si sé de sobra que él duerme en pantalón corto y sin nada para arriba, no me hubiese molestado la verdad. – Y antes de que me lo preguntes, señora Marujilla, la llave la conseguí seduciendo a la recepcionista.
¿Qué ha hecho qué? ¿A la tonta de antes? Ya lo que le faltaba, que Dani le haya tirado los tejos… Los celos me corroen por dentro y le hecho una mirada de desapruebo a Dani. Mañana igual pido una hoja de reclamaciones, la incompetente esa no puede dar llaves maestras a diestro y siniestro porque sí…
“Anna, deja a la pobre chica, ¡anda, celosa!”, me recrimina mi yo interior, y tiene razón…
-      Así que coqueteando con otras…
-      No te pongas celosilla…
-      ¿Yo? ¿Celosa? JA.
-      Si, tú, celosa. No está a tú nivel preciosa, ella está en tercera y tú en primera. No te llega a la suela de los zapatos. – una gran sonrisa invade mi cara y noto como mis mejillas se calientan. Que tonto es…
Se acerca poco a poco a la cama, y mi corazón cada vez late más rápido y más fuerte. ¡EH! Tranquila que sólo vais a dormir… ¿no? Este pensamiento me pone todavía más nerviosa. Dani se mete en cama y se acuesta boca arriba.
-      Bueno… - dice. Y cruza los brazos por encima de las sábanas. Yo me pongo también boca arriba.
-      Pues sí… - y cruzo los brazos igual que Dani. Dios que situación más incómoda… Entre nosotros hay un hueco enrome…
-      Pues… hasta mañana, ¿no? – me dice.
-      Sí, hasta mañana… - le digo.
Y así nos quedamos, en silencio y ambos viendo para el techo de la habitación con los brazos cruzados por fuera de las sábanas.
Los minutos pasan, él no se atreve a decir nada y yo mucho menos, ambos seguimos viendo hacia arriba, ninguno está todavía dormido. Sólo se oyen nuestras respiraciones que van más lentas de lo normal, debe de ser causa de los nervios y la tensión.

Los minutos pasan y ambos seguimos así hasta que mis ojos no pueden soportar más el cansancio y se cierran.