martes, 7 de abril de 2015

Novia, novio

Narra Anna
Se levanta del escalón donde estábamos sentados y se sienta detrás de mí, espalda con espalda. Río muy suave.
-      ¿Así mejor? – me dice. Yo resoplo y posteriormente inhalo aire por la nariz. Voy…voy a lanzar la bomba.
-      Dani… - digo muy segura.
-      Si.
-      Quieres… - y de repente la seguridad cae al suelo y se rompe en mil pedazos. - Quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – me dice.
-      Daniiii – protesto mientras me giro y  le doy otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunta él señalando la fecha. Yo simplemente sonrío.
Estoy muy nerviosa, y el capullo éste sabe de sobra de lo que estoy hablando, pero sólo lo hace por sufrir. Maldito.
Dios… Me siento ilusionada.
Él coge el anillo y lo pone en el dedo gordo, para allí se lo compré. Era demasiado comprárselo para otro dedo. Además a él le gustan ahí los anillos…
Y de repente poco a poco se acerca, acortando la distancia que había entre nosotros, y a mí me entra el pánico y en un acto incontrolado doy un paso hacia atrás.
“¿Pero qué cojones haces Anna? Me grita una voz interior.” Mierda, mierda, mierda… ¿Qué acabo de hacer? Dani da un paso atrás. ¡NO! No era eso… Levanta las cejas sorprendido.
-      Lo… sien..to… el… el mie..do… - digo tartamudeando -. Doy un paso grande al frente, acortando entre nosotros la distancia que había ahora. Nos separan diez centímetros y decido que desaparezcan. Poco a poco, disfrutando del momento, el gran momento.
Siento el aliento impactar en mi tez rosadita, unos pelillos de barba de tres días tocan mi cara, mis fosas nasales se impregnan del plácido olor de Dani Martínez, el corazón me late a mil por hora, las manos me sudan aún haciendo el frío que hace, las piernas me tiemblan… Es la primera vez que lo tengo tan cerca de mí… Está a punto de suceder.
Y nuestros labios se rozan, poco a poco. Y… siento mil y una cosas en mi estómago, no sé si son mariposas, hambre, nervios, piedras…
Acelera un poquito más el ritmo de nuestro beso y nuestras bocas se comienzan a abrir poco a poco. Nuestras lenguas se rozan y de la impresión se rehúyen, pero a los segundos se están buscando de nuevo. El beso prosigue un par de minutos.
-      ¡Vaya…! – dice Dani al separarnos.
-      Vaya… - digo a la vez que suspiro. Menudo beso… menudo BESAZO.
-      Esto es un sí, no? – me pregunta.
-      Si…claro. – respondo, pero segundos después recapacito. – ¿Esa pregunta no tendría que hacértela yo?
-      Eeemmm… no… al final el que tuvo la iniciativa fui yo. – dice él intentando llevarse el mérito.
-      ¡Maldito! ¿Quién ha venido a buscarte? – me sonríe tiernamente y busca de nuevo mis labios. Un beso corto, casto y seguro.
-      Gracias Anna. – me dice él serio.
-      No te creas que me he gastado un pastizal en el anillo. Soy catalana. – le digo y luego le saco la lengua.
-      No lo decía por el anillo. Me has hecho muy feliz hoy… Has sido el mejor regalo que me han podido dar…
Y ahora soy yo la que busco sus labios. Son una adicción, una vez los pruebas no los quieres soltar jamás. Saben a gloria, saben a Daniel Martínez Villadangos.
¡SOY SU NOVIA! No me lo creo…
-      Novia, es mejor que entremos.
-      ¿Para? – digo un poco asustada. Es demasiado pronto para decírselo a nadie. Llevamos escasos diez minutos saliendo.
-      Nonono. Es muy rápido. – en mi rostro se aprecia alivio. – Novia, mi madre te dijo que pasases a comer tarta.
-      Aiiii… ¿Por qué me llamas “novia”?
-      Porque me encanta repetir y oír de mi propia voz que eres MI novia. – sonrío como una gran idiota. Llevamos saliendo diez minutos y ya me tiene enchochada… No tengo remedio.
-      Tienes razón. Y si no paso a comer tarta Tina me cruje… - digo.
-      Si. – hago el amago de subir el escalón para dejarle paso y así entrar pero me para. – ¡Anna! – me giro y veo que con la mano libre se señala los labios. Sonrío. Otra vez. Me acerco a él y lo beso. Cumplo su deseo, pero también el mío.
Después de unos segundos inmersos en nuestro beso, nos separo. El gruñe a modo de protesta.
-      Nos espera Tina y tu familia para comer tarta y tus amigos te están esperando. – le replico.
-       Novia. – pongo los ojos en blanco. – En estos momentos estoy más agusto contigo que con mi familia o mis amigos.
-      Novio. – y tras escucharme esa palabra se abalanza a mí, me llena la cara de besos mientras entre cada pausa me dice un “te como”. – Vale. Para. Entremos.
El desiste y nos encaminamos hacia la puerta para así comer la tarta de su cumpleaños con su familia.

Entro como su amiga de programa, pero a ver que me depara ahí dentro porque no todas las amigas de trabajo de alguien deja de comer con la familia en Noche Buena para desearle un feliz cumpleaños a cualquier amigo de trabajo. 

lunes, 6 de abril de 2015

La fecha

Narra Anna
Las horas en el avión se me han hecho insoportables, pero bueno, menos mal que había vuelo… Tocar el timbre de su casa también se me volvió una tarea un poco difícil de realizar. No estaba muy segura de si hacerlo o no, pero después de oír cantar el Cumpleaños Feliz, me armé de valor y toqué esa odiosa plaquita.
Y aquí estoy, muerta de los nervios tras oírle preguntar a Dani que qué hago aquí…
-      Bueno… es que… yo… bueno… que… que quería desearte un feliz cumpleaños. – le digo, y dando un paso al frente y armándome de valor poso mis labios en su mejilla.
-      PERO VAMOS A VER! QUÉ HACÉIS AQ… - dice la madre en tono alto a la vez que se va acercando a la puerta. Pero calla al verme. – ¡ANNA! Cielo, pero cómo tu por aquí en una noche como esta? ¿No deberías estar con la familia? – mis mejillas se sonrojan… - Pasa Annita, pasa.
-      Mamá… - Dani se gira para no darle más la espalda a su madre… - estamos hablando…
-      Uii… perdón… no quería interrumpir… Pero pasar, que os va a coger el frío… - insiste ella.
-      Oh Tina, gracias. – me acerco a ella y le doy dos besos. Ella aprovecha y me abraza. Que mujer más maja.
-      Tienes que venir más por aquí Anna, te dejas ver muy poco.
-      ¡Mamaaaá! – replica Dani otra vez.
-      Vale, vale… me voy… Pero luego pásate a tomar un trozo de tarta.
-      Gracias mamá… - dice Dani con tono de indignación.
-      Gracias Tina. – y sonrío amablemente.
Antes de cerrar la puerta, Dani entra en casa y coge una cazadora ya que está con una simple chaqueta de chándal y aquí en León en esta época hace mucho frío. También coge el móvil con el que pasa unos segundillos. Pongo cara de indignación porque está pasando de mí y no he recorrido miles de kilómetros para ver como él anda con el móvil. Pero de repente gira la pantalla para que yo lea.
Es un WhatsApp a sus amigos; “Chicos, se me acaba de presentar un asunto muy importante para mí, nada grave, en cuanto pueda os aviso y me venís a recoger…”
Sonrío al leer “un asunto importante para mí”. Soy algo importante en su vida...
-      Lo siento… te he estropeado tu fiesta de cumpleaños… - digo agachando la cabeza. – Si quieres hablamos mañana…
-      En estos momentos me importa lo que se dice bien poco mi fiesta de cumpleaños. ¿Qué te trae por aquí?
-      Nada… eso… que… quería desearte un feliz cumpleaños.
-      Ah! – dice sorprendido. – Y… ¿Has dejado de cenar con tu familia y has recorrido tanta distancia solo para desearme un feliz cumpleaños?
-      Mmmm… Bueno… y… y para darte esto. – desabrocho la chaqueta que tengo puesta (ya que bolso no me dio tiempo a coger) y cojo del bolsillo interior una cajita de regalo. Se la tiendo y el la recoge.
Juguetea con ella entre sus manos un rato, como decidiéndose por abrirla o no… A mí, con el paso de los segundos me pone más nerviosa todavía.
Miro al frente, me tiembla una pierna, y espero impaciente a que empiece a abrir el maldito regalo. Además aquí hace un frío que te mueres…

Narra Dani
Anna me tiende una cajita envuelta en un papel plateado, al cogerla, nuestras manos se rozan. Las tiene heladas… Seguro y tiene un frío que te cagas… Viene con una chaqueta de cuero negra, pero no es suficiente para estar aquí en pleno Diciembre…
Nervioso juego con la caja… ¿Qué será? ¿En serio solo ha venido por esto? Por una parte estoy feliz de tenerla aquí, pero por otra decepcionado si en realidad sólo ha venido por esto.
Decido empezar a abrir la cajita. ¿Qué es? Una caja de joyería. ¡Pero esta mujer! Se volvió loca de remate…
Abro la caja… un anillo, plateado y negro.
“ORO DE 1º LEY” leo en una etiqueta pegada en la parte interior de la caja.
-      Per… ¡Pero Anna! Estás loca…
-      Bueno… eso dicen. – me responde soltando una de sus risitas preciosas. – Espero que te guste.
Sigo anonadado ante el regalo de Anna. Lo cojo, le doy vueltas, por dentro hay un algo gravado. “25/12/2011”
-      Y… ¿esto? – le pregunto intrigado.
-      Bue… bueno… eso… eso es una fecha.
-      Si ya… hasta ahí llego Anna… Pero yo nací en el 82, no en el 2011…
-      ¡OSTRAS! Fallo mío… - y me da un puñetazo flojito en el brazo. Pero a ésta… le dan ataques… - No es por tu fecha de cumpleaños.
-      ¿Entonces? – pregunto intrigado.
-      Pues… es… es que… bueno… - se frota los brazos con sus manos. Está claro que es un gesto de nerviosismo, pero también de frío. Me desabrocho el chaquetón y se lo pongo por encima de los hombros. Ella sonríe. – Gracias.
-      ¿Puedes continuar? – le digo impaciente. Ella arquea las cejas. – La fecha…
-      ¡Ah! Es que… - se queda en silencio unos segundo - ¡AAAAH! – me asusto un poquito tras el grito que acaba de pegar. – Tenía muy claro lo que iba a decirte… Pero…es que el tenerte aquí… delante de mí… cara a cara… soy incapaz. – me levanto del escalón donde estábamos sentados y me siento detrás de ella, espalda con espalda. Ella ríe muy suave.
-      ¿Así mejor? – digo muy impaciente y esperanzado. Ella resopla y posteriormente inhala aire por la nariz.
-      Dani…
-      Si.
-      Quieres… quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – digo para hacerla sufrir, mientras una enorme sonrisa invade mi cara. ¡¡¡SI!!! ¡¡¡TOMA!!!!
-      Daniiii – dice ella a modo de protesta mientras se gira y me da otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunto señalando la fecha. Ella me sonríe.
¡DIOS! ¡SI! ¡GRACIAS! ¡LO SABÍA! Sabía que no había venido hasta aquí solo para desearme un feliz cumpleaños. Y de repente me siento el hombre más feliz del mundo. El hombre que tiene la mayor fortuna del universo. ¡Me siento lleno, cargado de energía, absolutamente pleno de felicidad!
Es que es todo tan perfecto… ¡Irradio amor, irradio felicidad!