jueves, 27 de noviembre de 2014

Abrazo

Narra Anna
Una vez Cris me cuelga me levanto del sofá lo más rápido posible y voy directa a la habitación, allí abro el armario y cojo unos vaqueros ajustados y una sudadera gris.
Una vez me he vestido voy al baño, me veo al espejo… Madre mía… que pelos… y sin maquillaje… Pero me da igual, si Cris me ha dicho que Dani me necesita es por algo así que me hago una coleta alta despeinada y me dirijo lo más rápido que puedo al calzador que está en el descansillo que hay en la entrada del piso, lo abro y allí cojo mis Converse grises que me ha regalado Dani por Navidades. Sonrío. “Sé que eres más de tacones pero yo soy más de converses”  me dijo él. Que idiota que es a veces…
Me los calzo, cojo encima de la mesita del pasillo las llaves del coche, voy corriendo al salón y allí cojo el móvil que meto en el bolsillo de la sudadera y de paso que voy dirección a la puerta de salida cojo de nuevo encima de la mesilla las llaves del piso y me pongo dirección al ascensor.
Lo llamo, y después de unos segundos que para mí son como minutos me adentro en él. Marco el menos dos y luego introduzco el código que pide.
Arranco el coche, salgo del garaje y me pongo dirección al piso de Dani.
Y aquí está el problema, ¿dónde aparco yo? Esto siempre está tan lleno… Doy un par de vueltas a la manzana y gracias a los espíritus que hoy están de mi parte, sale un coche justo enfrente de la puerta de entrada del piso de Daniel. Pues ahí que aparco.
Maniobro un poco, marcha atrás, marcha adelante, giro un poquito marcha atrás, un nada hacia adelante y… - ¡APARCAOOO! – digo en lato a lo Amador.
Una señora, justo en ese preciso momento, va dirección a la entrada del edificio, salgo del coche cual ninja y hecho una carrera hacia allí, una vez me he agarrado de la puerta para no darle la opción a cerrarse, cierro el coche que es automático. Biiien, pienso para mí.
Dani vive en el tercero… Que pereza subir por las escaleras… Sólo la carrera que me he hechado hace escasos segundos ya hace por todo el ejercicio del día, así que espero por el ascensor.
Las piernas me tiemblan. Aquí estoy. Parada. En frente de la puerta del piso de Dani. Indecisa. Sin saber qué hacer. ¿Llamo? ¿Salgo corriendo a mí casa? ¿Por qué me necesita a mí y no a Cris?
No lo entiendo…
Que aproveche la oportunidad… ¿Qué oportunidad?
Supongo que las respuestas están entre las cuatro paredes de éste piso…
TIN TON, TIN TON. Dos veces pulso ese timbre…
-      ¿Quién? – noto tristeza en su voz… Con una simple palabra, una sola, ya puedo saber cual es su estado anímico. Lo conozco bien, muy bien.
No contesto. Ahora sólo espero que me abra.

Narra Dani
Joder… ¿Quién coño será a esta hora? El mundo no puede entender que no me apetece estar con nadie, ¿no? Quiero estar sólo… Pensar…
Nadie contesta a mi pregunta, ni un simple y patético “yo” que al final y al cabo no aclara nada…
Me dirijo a la puerta y cuando estoy en frente de ella, abro la mirilla… Esa cabellera rubia… Sólo puede ser de una persona. Abro la maldita puerta que nos separa.
Si, es ella, una leve sonrisa se dibuja en mi cara.
Menos mal que no querías ver a nadie… me recuerda mi yo interior. Es que ella no es nadie, ese es el problema, le reprocho. Y si es ella, ¿Dani? No puede ser posible que no te apetezca ver a nadie sobre la faz de la Tierra pero a ella sí…
-      ¿Estás bien? – me dice con su dulce voz… Se acerca y me da un abrazo. Un abrazo que creí que no necesitaba, pero ahora me doy cuenta de que si. Me aferro a sus caderas y la estrecho fuerte entre mis brazos. Una vez la he soltado procedo a hablar.

-       Bueno… Pasa… Ahora te explico. – y siento la necesidad de contarle todo. Necesito desahogarme para así quedar más tranquilo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Necesito que...

Narra Dani
Espero a que la luz de su piso se encienda y con la misma me meto en mi coche. Dirección a mi casa, dirección a mi enorme bañera.
Cuando llego lo primero que hago es abrir el grifo de la bañera para que así poco a poco ésta se vaya llenando de agua caliente. Me preparo un buen tazón de Cola-Cao y voy directo al baño.
Fuera camisa, fuera camiseta, fuera zapatos y calcetines y fuera pantalón. 
Cojo mi nuevo I Phone 4s y pongo música ambiente, mis queridos chicos de Supersubmarina. 
Tengo que hacerle caso a Cris, tengo que reflexionar mucho y buscar muy en mi interior para así encontrar esos sentimientos que supuestamente están confusos.
Dejo el móvil en el altavoz que tengo colocado sobre el mueble del lavamanos con la música puesta y me saco mis boxers de Superman y me adentro en la bañera poco a poco.
Me meto dentro del agua boca-arriba y empiezo a darle vueltas a todo lo ocurrido durante el largo día de hoy. 
¿Cómo puedo aclarar mis ideas? Yo no se hacer eso... Las decisiones las suelo tomar al azar, nunca me he parado a pensar en las consecuencias que tiene hacer algo o no hacerlo... Todo lo que he hecho lo he hecho sin premeditación alguna, siempre he sido un cabra-loca, mi madre y mi abuela se encargan de recordármelo cada vez que voy de visita a León...
¿Por qué ahora? ¿Por qué tengo que pensarme ahora las cosas? NUNCA LO HE HECHO... Y LO PEOR ES QUE NO SE COMO SE HACE... Me empiezo a agobiar...
En mi móvil empieza a sonar Supersubmarina, de Supersubmarina. Canto la cancón en mí cabeza, me la sé de de memoria, cuantas veces no habré yo escuchado ese disco… “Y flotando entre la gente voy a hasta tu encuentro, encuentro.  Lentamente mi planeta se hace etéreo, viajo a un mundo en el que no existe otra cosa que no sea su cuerpo.” Esas palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza y la imagen de Anna con ellas.
Entonces empiezo a calentar motores… Miles y miles de recuerdos que tengo con Anna desfilan por mi mente y con ellos una sonrisa tras otra. ¿Por qué? ¿Será ella? ¿Ella es la indicada? ¿Cómo coño lo compruebo?... ¡Odio esto!
Me sumerjo debajo del agua, inclusive la cabeza y me dejo estar ahí de bajo con los ojos cerrados un buen rato, intentando así ordenar mis pensamiento…

Narra Anna
Perdida en este sillón sin saber que hacer… Intento distraerme para así no pensar en él pero haga lo que haga siempre está revoloteando por mi loca cabecita…
A día de hoy puedo confirmar y reafirmar que estoy enamorada de Anna hasta las mismísimas trancas de ese idiota pelo-pincho que pasa de mí…
De repente mi móvil comienza a sonar “Cuando zarpa el amor” de Camela.
-      ¿Sí? – es un número privado, aish…no quiero que me molesten, no estoy yo para eso…
-      Hola Anna, soy Cris. – hostias Cris… ¿Y ahora qué quiere? Yo no hice nada… Bueno, quedé con su pareja a la tarde pero como buenos amigos… Supongo…
-      ¡Ah! ¡Hola Cris! Dime.
-      Necesito decirte algo. Necesito que no me hagas preguntas y necesito que me hagas caso. ¿Me entiendes? – me dice ella muy seria.
-      No Cris, no te entiendo… - le respondo, la verdad es que me ha dejado un poco perpleja…
-      Vale. Ahora me entenderás… Ve junto Dani, te necesita, tiene la picha hecha un auténtico lio, y se que tú le vas a aclarar las cosas. Tu ve, búscalo y no desaproveches ésta oportunidad por favor.
-      Pero Cris, ¿qué dices? – le digo después de que ella acabase de hablar.
-      Anna te dije que nada de preguntas y que hagas lo que te digo, ¿sí? – me dice ella. A esta mujer se le ha ido la olla, pero, ¿por qué me necesita Dani? Empiezo a sentir algo de angustia. ¿Le pasaría algo?

Narra Cris
Parece que Anna no ha entendido nada de lo que le he dicho nada más me ha cogido el móvil. Le he dicho que nada de preguntas pero como si no dijese nada…
Creo que estoy haciendo lo correcto, necesitan de alguien que les abra los ojos porque si no pueden andar ciegos toda la vida…
-      Oye Cris, y… ¿Qué le pasó a Dani? ¿Está bien? ¿Por qué me necesita? – me pregunta ella algo angustiada… ¿Veis? Esto es a lo que me refiero…
-      Nada… nada grave, solo necesita de ti Anna. – se que en el fondo le ha dolido que lo dejase, aun que me haya dado la razón al final, se que le ha dolido, y más porque sabe que me ha hecho daño.
-      Pero, ¿dónde está y por qué no está contigo? – sigue ella con el interrogatorio.
-      Está en su casa Anna, deja de hacerme preguntas y VE junto él. – y con la misma le cuelgo. No me apetece seguir hablando con nadie más.
Quiero acostarme en cama, dormir, y que todo esto se vaya mañana a la mañana como si fuese una mala pesadilla.




1

domingo, 16 de noviembre de 2014

Se acabó.

Narra Dani
Once menos diez. Busco a Cristina con la mirada. Ahí la está, con cara de enfado. Se gira, parece que ella también me busca a mí. Me acerco por la espalda y la abrazo.
-      Hola bonica. – le digo, y acto seguido le dejo un suave beso en la mejilla.
-      ¡APARTA! – me dice mientras separa mis manos que estaban entrelazadas en su vientre.
-      Lo siento Criiis, en serio, se me fue la hora. Me quedé dormido… Lo siento, te prometo que fue sin querer... – le miento. Ella me medio cree, pero no muy convencida. Me acerco a ella y le dejo un pico en la boca. Ella medio me sonríe.

Narra Cris
No le creo... Lo veo en sus ojos, sé de sobra cuando me está mintiendo, se ha rascado la nuca y eso indica nerviosismo en él… Y, ¿por qué iba a estar nervioso en estos momentos?
Porque sabe que me está mintiendo, y sabe que no soporto que me mientan. Me coge mi bolsa de mano donde llevo la ropa y el maquillaje y vamos dirección al aparcamiento, dirección a su coche. Ni una palabra nos dirigimos. Hay tensión, y en gran parte porque a él no le gusta mentir, sabe que no sabe mentir, que se pillan con rapidez sus mentiras y luego se arrepiente y cuenta toda la verdad.
Entramos en el coche, me siento en la parte del copiloto y él en la del piloto. Abrochamos el cinturón a la vez, sonrío por la casualidad, es que a veces parece que nos complementamos tan bien…
-      Dani, teneos que hablar…
-      Si Cris, tenemos que hablar… - yo le asiento. – No me gusta mentirte, pero tampoco quiero hacerte daño…
-      Lo sé cielo… - pues tendré que dejarle hablar a él, entonces… - Tú primero.
-      Cris, a ver… Como te lo digo… - parece nervioso. – No es que me despistase de la hora…bueno, si…si me despisté de la hora… pero, pero no porque me quedase dormido… Es decir…que, que no estaba dormido… - Lo noto muy nervioso y creo saber por donde van los tiros… Pero quiero que me lo diga él. – En plan, estaba tomando algo con un amigo, bueno amigo no… es decir, no es amigo, es amiga… ¿Me estás entendiendo? – asiento con la cabeza. – En resumen, te dije que me quedé dormido porque en realidad estaba con Anna y no quería que te enfadases. – justo en el momento en el que pronunció Anna, una sonrisa invadió su cara y los ojos le brillaron. Si es que está más que claro. ¿Para qué seguir intentándolo? - Se me fue la hora porque, no sé, sé me pasó… Lo siento…
Noto que está arrepentido por lo que ha hecho, pero se de sobra que no es un arrepentimiento sincero, en el fondo se que no se arrepiente porque seguramente está fue una de las mejores tardes de su vida desde que empezó a salir conmigo…
-      Dani, yo es que creo que lo mejor sería dejarlo… No sé si me entiendes. Yo no pinto nada en tu vida. Tu futuro es al lado de otra persona. – justo va a hablar, pero le corto. – Estoy hablando yo, así que cállate. Yo así lo hice cuando tú hablaste. – Le digo un tanto cabreada. Pero suavizo el tema cuando vuelvo a hablar. – Dani, yo te quiero, y mucho. Pero, ¿para qué seguir engañándonos? Prefiero llevar ahora el batacazo y no dentro de dos meses cuando yo sienta más hacia ti…
-      Pero Cris…yo te quiero… - me corta.
-      Y lo sé, me quieres, pero como una buena amiga Dani. No te engañes más a ti mismo y no engañes al mundo. Y menos trates de engañarme a mí… A veces eres muy cabezón…
-      Lo que pasa es que tú eres la que no me quieres…
-      Dani, llevemos esto por el mejor camino. Date un tiempo a ti mismo, reflexiona sobre tus propios sentimientos y cuando los tengas aclarados, y si yo estoy en tus planes de futuro, búscame. Aquí estaré, esperándote, si no tardas mucho, no te voy a esperar toda la vida…
-      ¿Y cómo se si eres tú, Cris? – me pregunta un tanto angustiado.
-       Si fuese yo ya no me harías esa pregunta Daniel. – siento una punzada en el estómago. – La persona correcta es aquella con la que sueñas casi todas las noches, con la que te ves dormir cada día y despertar cada mañana, con la que te ves dirigiéndote a un altar, con la que te ves formando una familia…
-      ¿Seguro que lo quieres dejar? – me pregunta. ¡NO! No lo quiero dejar. Pero tampoco quiero que te engañes a ti mismo, me engañes a mí y que nos hagamos daño… Pienso para mí.
-      A veces uno no está seguro de las decisiones que toma, pero si analizas la situación, solo se trata de elegir el camino adecuado, y sé de sobra que tú camino se separa del mío, nuestros caminos son diferentes Dani. Sólo te deseo que tú encuentres pronto el tuyo. Yo creo que ya sé cuál es el mío… - ahora solo me apetece llegar a casa y sacar en forma de lágrimas todo lo que me estoy guardando para mis adentros.

Narra Dani
El nivel de madurez que en estos momentos me está mostrando Cris es increíble. A veces se comportaba como una niñita mimada, pero lo que está haciendo ahora es digno de una mujer hecha y derecha.
Tiene razón en todo lo que me ha dicho, nuestros caminos si van a la par, pero no siguen la misma ruta… Sé que siempre estará ahí, como una buena amiga.
-      Tienes razón Cris, no te merezco… Eres demasiado buena niña para mí… Siento haberte prometido cosas no cumplidas, siento haberte ilusionado con promesas inalcanzables. Ahora sólo te deseo lo mejor y que encuentres la felicidad, poni loco. – ya hemos llagado a su casa. Me bajo del coche, abro su puerta y le doy un abrazo. – Gracias por ayudarme a intentar abrir los ojos Cris. – le dejo un beso en la mejilla.
-      Ahora te toca a ti acabar de abrirlos Dani. – me dice ella con los ojos encharcados. – Si me necesitas, aquí estoy, pero ahora como una buena amiga. – una lágrima resbala por su cara. La abrazo de nuevo. Joder, me siento fatal…
-      Cris lo siento, siento haberte hecho daño…
-      No pasa nada. Como ya te dije antes, prefiero llevarme la ostia ahora y nos más adelante cuando todo sea más complicado. Gracias por este mes y una semana… - una leve sonrisa invade su cara. – Hasta mañana.
Y con la misma hecha a correr dirección a su piso.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Insustituible

Narra Cris 
Once menos cuarto. Estación de trenes de Atocha. Llevo esperando por mi pareja como media hora. Se supone que después de estar separado como doce horas lo que te apetece es ver a tu pareja, estar con ella... Pues no, él decidió llegar tarde porque se le pasó la hora, porque se despistó. Pero, ¿de qué va el tío éste? Es que tiene una cara... Le envío un mensaje hace veinticinco minutos y me dice que ya viene... ¡Y aún no llegó! 
Ya me dará explicaciones, bueno, más me vale que me las dé.

Narra Anna 
Las diez y veintisiete según marca el reloj del coche de Dani. 
- Hemos llegado a su destino señorita. - me dice él. 
Quedamos en silencio los dos durante unos segundos que a mí me parecen interminables minutos.
- ¿Subes a tomar algo de cena? - le ofrezco. No hemos comido nada. Dos horas y pico con dos cafés bombón y dos Coca-Colas. Se nos han ido volando las horas, estábamos tan concentrados poniéndonos al día que ni cuenta nos dimos de la hora. 
- An...Anna... mejor otro día, ¿sí? - abro mucho los ojos y levanto las cejas como pidiendo una explicación. - Te...ten...tengo que ir a por Cris a la estación... - me dice él. Yo me quedo en silencio. Desabrocho el cinturón de seguridad, abrocho la chaqueta y abro la puerta.
- Nos vemos mañana. - le digo un tanto seca... MIERDA ANNA. Él no tiene la culpa...- Gracias por todo...
- No tienes por que agradecerme nada... Hasta mañana. 
Cierro la puerta del coche y con la misma entro en mi edificio.
Dejo el bolso en la mesita del pasillo. Voy a la habitación, me desnudo y pongo mi pijama de ositos rosa de franela con los patucos a juego. 
Con la misma voy a la cocina y me preparo un chocolate caliente y voy directa al sofá. 
Allí, me tumbo boca arriba, pongo los brazos cubriendo la cara. Mi cabeza empieza a darle vueltas a todo. 
"- Qué, ¿con Raúl bien, no? Parece que me has encontrado un buen sustituto... - en ese momento las palabras de Dani parecían cuchillos punzantes clavándose en toda mi persona. 
- Sabes de sobra que eres insustituible para mí Dani...
- Quien lo diría, últimamente me ignoras lo que se dice mucho. - eso me dolió si cabía más... 
- Es que igual el que me has reemplazado has sido tú y ni cuenta te has dado… Es muy cómodo culpar a otro…
- Anna, sabes de sobra que si tuviese que hacer alguna elección tú serías la primera y la única... "
Esa conversación se repite en mi cabeza mil y una veces, parece un disco rayado. ¿Por qué tantas vueltas? 
¿Por qué entonces te has decidido ir? ¿Eh? ¡Maldito! ¿Por qué? 
Una lágrima resbala por mi mejilla derecha... 
Me prometí a mi misma que no me atormentaría más... Dani está con Cris y eso es así... No puedes pretender que se quedase contigo Anna, es su pareja, tú sólo una amiga... Intenta convencerme mi yo interior. Tiene razón, toda la razón del mundo, y yo lo entiendo, pero también tiene que entender que a mí me duela el alma saber que la prefiere a ella...
Ha tenido que empezar una relación para yo darme cuenta de que estaba enamorada hasta las trancas...

Narra Dani 
Ojalá hubiese podido subir a tomarme algo con ella, es lo que más deseo en estos momentos pero...sé que Cris estará enfadada y con razón, y si ahora le digo que no puedo ir a buscarla...
Anna... Mi pequeñaja... Esos ojos azules viéndome con vergüenza, ese perfecto pendiente en la nariz, esa sonrisa inigualable hoy gracias a mí... 
"Sabes de sobra que eres insustituible para mí Dani..." esa frase se repite constantemente en mi cabeza. Aun estoy ahí, aun tiene la esperanza de que vuelva. 
Seguiré luchando, y ganaré la batalla. Yo tengo que ser el que la haga reír, yo tengo que ser quien la haga feliz y no Raúl...

viernes, 7 de noviembre de 2014

Tontita eres...

Narra Anna
Si o no hija, tampoco es tan difícil. Me dice mi yo interior.
Pues sí, si es difícil, hace escasos veinte minutos he estado hablando con su pareja… Y tiene razón, no tenemos el derecho de lastimar a terceras personas…
Anna tu déjate de cuentecitos, dile que si y punto. No tienes que darle explicaciones a nadie. Antes si lo tenías que hacer y le seguías el rollo igual. ¿Qué pasa? ¿Ya no te acuerdas de aquellas mágicas tardes tomando café bombón? Me vuelve a recriminar un yo interior que parece estar muy interesado en que acuda a esta cita, o no cita. ¡CALLATE! Le ordeno… Tengo que pensarlo bien, tengo que analizar la situación, aunque tampoco tengo gran margen de tiempo…
Si le digo que no igual se piensa que estoy enfadada con él y eso no lo quiero, porque ya hemos estado lo suficiente distanciados, pero es que si le digo que sí… El remordimiento se apoderará de mí, y no quiero volver a las andadas, no quiero pasarlo mal de nuevo…
-      Señorita, ya hemos llegado. ¿Le importaría bajarse del coche? – me dice Dani devolviéndome a la realidad…
¡Maldita sea! He estado tan concentrada barajando los pros y los contras que no me he dado cuenta de que ya llegamos a mi casa… ¡JODER! Yo quería ese café bombón… Yo es que cuando te dije que eras tonta es por algo… Me insulta un yo interior muy cabreado.
-      Pues parece que la tengo que sacar yo del coche. – me dice Dani a la par que me abre la puerta. Coñete que prisa tiene por dejarme en casa… No se entonces para que me propone nad…ESPERA UN MOMEEEENTO…
No estamos en mi edificio… Estamos…estamos…estamos en nuestro bar…
-      ¿Qué…qué hacemos aquí? – le pregunto un tanto incrédula pero a la vez feliz porque me haya traído aquí.
-      Es que no me respondiste a la pregunta, no afirmaste ni negaste.
-      Y ¿quién te dijo a ti que a mí me apetecía venir? – le digo haciéndome la dura.
-      Se de sobra que cuando una mujer no niega es porque en el fondo le apetece, así que aquí estamos… Además, se lo que te chiflan los cafés de aquí… ¿O acaso quieres que te lleve a casa? – me pregunta él.
NO, NO Y ¡NO!
-      Hombre… ya que estamos aquí… - esto acaba de sonar a desesperada, o ¿me equivoco? Vamos a arreglarlo. – Pero, como tú veas, a mí me da igual…

Narra Dani
¿Cómo yo vea? Que patética es esta situación. A ella le apetece tanto como a mí tomarnos el maldito café…
-      ¡Ah! ¿Cómo yo vea? Pues entonces te llevo a casa… - le digo mientras le cojo la mano y nos hago girar. Odio esa chulería que le sale a veces…
-      No, no. – dice ella haciendo fuerza y tirando de mí dirección a la cafetería. – Vamos a tomar el café porfa.
Ves así es como es… Yo quiero, ella quiere, nosotros queremos.
Ahora me toca rezar para que NUESTRA mesa esté vacía. Entramos por la puerta aún agarrados de la mano. Cuando he sentido el contacto piel con piel los pelos se me han erizado y he sentido mil y un sentimientos que hace más de tres semanas que no sentía…
-      Buenas tardes. ¿Cómo andáis chicos? – nos dice el camarero. Este hombre ha compartido con nosotros mil y una sonrisas. - ¿La mesa de siempre parejita? – dice mientras mira con una leve sonrisa en su rostro dirección a nuestras manos. - Si es que yo ya lo veía venir...
Ninguno de los dos suelta al otro, no sé si por miedo a un enfado, por el que dirán o porque simplemente no nos apetece soltarnos…
Pero de repente Anna me suelta la mano muy lentamente, cuando veo para ella buscando una respuesta tiene la cabeza agachada y sus mejillas están rojas como un tomate.
 -      Si, la mesa de siempre. – agarro la cabecita de Anna y le dejo un suave beso en el pelo. – Tontita eres. – le digo cariñosamente al oído, como si de un secreto se tratase. Es como un bebe esta mujer.