lunes, 6 de abril de 2015

La fecha

Narra Anna
Las horas en el avión se me han hecho insoportables, pero bueno, menos mal que había vuelo… Tocar el timbre de su casa también se me volvió una tarea un poco difícil de realizar. No estaba muy segura de si hacerlo o no, pero después de oír cantar el Cumpleaños Feliz, me armé de valor y toqué esa odiosa plaquita.
Y aquí estoy, muerta de los nervios tras oírle preguntar a Dani que qué hago aquí…
-      Bueno… es que… yo… bueno… que… que quería desearte un feliz cumpleaños. – le digo, y dando un paso al frente y armándome de valor poso mis labios en su mejilla.
-      PERO VAMOS A VER! QUÉ HACÉIS AQ… - dice la madre en tono alto a la vez que se va acercando a la puerta. Pero calla al verme. – ¡ANNA! Cielo, pero cómo tu por aquí en una noche como esta? ¿No deberías estar con la familia? – mis mejillas se sonrojan… - Pasa Annita, pasa.
-      Mamá… - Dani se gira para no darle más la espalda a su madre… - estamos hablando…
-      Uii… perdón… no quería interrumpir… Pero pasar, que os va a coger el frío… - insiste ella.
-      Oh Tina, gracias. – me acerco a ella y le doy dos besos. Ella aprovecha y me abraza. Que mujer más maja.
-      Tienes que venir más por aquí Anna, te dejas ver muy poco.
-      ¡Mamaaaá! – replica Dani otra vez.
-      Vale, vale… me voy… Pero luego pásate a tomar un trozo de tarta.
-      Gracias mamá… - dice Dani con tono de indignación.
-      Gracias Tina. – y sonrío amablemente.
Antes de cerrar la puerta, Dani entra en casa y coge una cazadora ya que está con una simple chaqueta de chándal y aquí en León en esta época hace mucho frío. También coge el móvil con el que pasa unos segundillos. Pongo cara de indignación porque está pasando de mí y no he recorrido miles de kilómetros para ver como él anda con el móvil. Pero de repente gira la pantalla para que yo lea.
Es un WhatsApp a sus amigos; “Chicos, se me acaba de presentar un asunto muy importante para mí, nada grave, en cuanto pueda os aviso y me venís a recoger…”
Sonrío al leer “un asunto importante para mí”. Soy algo importante en su vida...
-      Lo siento… te he estropeado tu fiesta de cumpleaños… - digo agachando la cabeza. – Si quieres hablamos mañana…
-      En estos momentos me importa lo que se dice bien poco mi fiesta de cumpleaños. ¿Qué te trae por aquí?
-      Nada… eso… que… quería desearte un feliz cumpleaños.
-      Ah! – dice sorprendido. – Y… ¿Has dejado de cenar con tu familia y has recorrido tanta distancia solo para desearme un feliz cumpleaños?
-      Mmmm… Bueno… y… y para darte esto. – desabrocho la chaqueta que tengo puesta (ya que bolso no me dio tiempo a coger) y cojo del bolsillo interior una cajita de regalo. Se la tiendo y el la recoge.
Juguetea con ella entre sus manos un rato, como decidiéndose por abrirla o no… A mí, con el paso de los segundos me pone más nerviosa todavía.
Miro al frente, me tiembla una pierna, y espero impaciente a que empiece a abrir el maldito regalo. Además aquí hace un frío que te mueres…

Narra Dani
Anna me tiende una cajita envuelta en un papel plateado, al cogerla, nuestras manos se rozan. Las tiene heladas… Seguro y tiene un frío que te cagas… Viene con una chaqueta de cuero negra, pero no es suficiente para estar aquí en pleno Diciembre…
Nervioso juego con la caja… ¿Qué será? ¿En serio solo ha venido por esto? Por una parte estoy feliz de tenerla aquí, pero por otra decepcionado si en realidad sólo ha venido por esto.
Decido empezar a abrir la cajita. ¿Qué es? Una caja de joyería. ¡Pero esta mujer! Se volvió loca de remate…
Abro la caja… un anillo, plateado y negro.
“ORO DE 1º LEY” leo en una etiqueta pegada en la parte interior de la caja.
-      Per… ¡Pero Anna! Estás loca…
-      Bueno… eso dicen. – me responde soltando una de sus risitas preciosas. – Espero que te guste.
Sigo anonadado ante el regalo de Anna. Lo cojo, le doy vueltas, por dentro hay un algo gravado. “25/12/2011”
-      Y… ¿esto? – le pregunto intrigado.
-      Bue… bueno… eso… eso es una fecha.
-      Si ya… hasta ahí llego Anna… Pero yo nací en el 82, no en el 2011…
-      ¡OSTRAS! Fallo mío… - y me da un puñetazo flojito en el brazo. Pero a ésta… le dan ataques… - No es por tu fecha de cumpleaños.
-      ¿Entonces? – pregunto intrigado.
-      Pues… es… es que… bueno… - se frota los brazos con sus manos. Está claro que es un gesto de nerviosismo, pero también de frío. Me desabrocho el chaquetón y se lo pongo por encima de los hombros. Ella sonríe. – Gracias.
-      ¿Puedes continuar? – le digo impaciente. Ella arquea las cejas. – La fecha…
-      ¡Ah! Es que… - se queda en silencio unos segundo - ¡AAAAH! – me asusto un poquito tras el grito que acaba de pegar. – Tenía muy claro lo que iba a decirte… Pero…es que el tenerte aquí… delante de mí… cara a cara… soy incapaz. – me levanto del escalón donde estábamos sentados y me siento detrás de ella, espalda con espalda. Ella ríe muy suave.
-      ¿Así mejor? – digo muy impaciente y esperanzado. Ella resopla y posteriormente inhala aire por la nariz.
-      Dani…
-      Si.
-      Quieres… quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – digo para hacerla sufrir, mientras una enorme sonrisa invade mi cara. ¡¡¡SI!!! ¡¡¡TOMA!!!!
-      Daniiii – dice ella a modo de protesta mientras se gira y me da otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunto señalando la fecha. Ella me sonríe.
¡DIOS! ¡SI! ¡GRACIAS! ¡LO SABÍA! Sabía que no había venido hasta aquí solo para desearme un feliz cumpleaños. Y de repente me siento el hombre más feliz del mundo. El hombre que tiene la mayor fortuna del universo. ¡Me siento lleno, cargado de energía, absolutamente pleno de felicidad!
Es que es todo tan perfecto… ¡Irradio amor, irradio felicidad!



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