Narra
Dani
Once
menos diez. Busco a Cristina con la mirada. Ahí la está, con cara de enfado. Se
gira, parece que ella también me busca a mí. Me acerco por la espalda y la
abrazo.
-
Hola
bonica. – le digo, y acto seguido le dejo un suave beso en la mejilla.
-
¡APARTA!
– me dice mientras separa mis manos que estaban entrelazadas en su vientre.
-
Lo
siento Criiis, en serio, se me fue la hora. Me quedé dormido… Lo siento, te
prometo que fue sin querer... – le miento. Ella me medio cree, pero no muy
convencida. Me acerco a ella y le dejo un pico en la boca. Ella medio me sonríe.
Narra
Cris
No
le creo... Lo veo en sus ojos, sé de sobra cuando me está mintiendo, se ha
rascado la nuca y eso indica nerviosismo en él… Y, ¿por qué iba a estar
nervioso en estos momentos?
Porque
sabe que me está mintiendo, y sabe que no soporto que me mientan. Me coge mi
bolsa de mano donde llevo la ropa y el maquillaje y vamos dirección al
aparcamiento, dirección a su coche. Ni una palabra nos dirigimos. Hay tensión,
y en gran parte porque a él no le gusta mentir, sabe que no sabe mentir, que se
pillan con rapidez sus mentiras y luego se arrepiente y cuenta toda la verdad.
Entramos
en el coche, me siento en la parte del copiloto y él en la del piloto.
Abrochamos el cinturón a la vez, sonrío por la casualidad, es que a veces
parece que nos complementamos tan bien…
-
Dani,
teneos que hablar…
-
Si
Cris, tenemos que hablar… - yo le asiento. – No me gusta mentirte, pero tampoco
quiero hacerte daño…
-
Lo
sé cielo… - pues tendré que dejarle hablar a él, entonces… - Tú primero.
-
Cris,
a ver… Como te lo digo… - parece nervioso. – No es que me despistase de la hora…bueno,
si…si me despisté de la hora… pero, pero no porque me quedase dormido… Es decir…que,
que no estaba dormido… - Lo noto muy nervioso y creo saber por donde van los
tiros… Pero quiero que me lo diga él. – En plan, estaba tomando algo con un
amigo, bueno amigo no… es decir, no es amigo, es amiga… ¿Me estás entendiendo? –
asiento con la cabeza. – En resumen, te dije que me quedé dormido porque en
realidad estaba con Anna y no quería que te enfadases. – justo en el momento en
el que pronunció Anna, una sonrisa invadió su cara y los ojos le brillaron. Si
es que está más que claro. ¿Para qué seguir intentándolo? - Se me fue la hora
porque, no sé, sé me pasó… Lo siento…
Noto que está arrepentido por lo que ha hecho, pero se de sobra que no es un arrepentimiento sincero, en el fondo se que no se arrepiente porque seguramente está fue una de las mejores tardes de su vida desde que empezó a salir conmigo…
Noto que está arrepentido por lo que ha hecho, pero se de sobra que no es un arrepentimiento sincero, en el fondo se que no se arrepiente porque seguramente está fue una de las mejores tardes de su vida desde que empezó a salir conmigo…
-
Dani,
yo es que creo que lo mejor sería dejarlo… No sé si me entiendes. Yo no pinto
nada en tu vida. Tu futuro es al lado de otra persona. – justo va a hablar,
pero le corto. – Estoy hablando yo, así que cállate. Yo así lo hice cuando tú
hablaste. – Le digo un tanto cabreada. Pero suavizo el tema cuando vuelvo a
hablar. – Dani, yo te quiero, y mucho. Pero, ¿para qué seguir engañándonos? Prefiero
llevar ahora el batacazo y no dentro de dos meses cuando yo sienta más hacia ti…
-
Pero
Cris…yo te quiero… - me corta.
-
Y lo
sé, me quieres, pero como una buena amiga Dani. No te engañes más a ti mismo y
no engañes al mundo. Y menos trates de engañarme a mí… A veces eres muy cabezón…
-
Lo
que pasa es que tú eres la que no me quieres…
-
Dani,
llevemos esto por el mejor camino. Date un tiempo a ti mismo, reflexiona sobre
tus propios sentimientos y cuando los tengas aclarados, y si yo estoy en tus
planes de futuro, búscame. Aquí estaré, esperándote, si no tardas mucho, no te
voy a esperar toda la vida…
-
¿Y cómo
se si eres tú, Cris? – me pregunta un tanto angustiado.
-
Si fuese yo ya no me harías esa pregunta
Daniel. – siento una punzada en el estómago. – La persona correcta es aquella
con la que sueñas casi todas las noches, con la que te ves dormir cada día y
despertar cada mañana, con la que te ves dirigiéndote a un altar, con la que te
ves formando una familia…
-
¿Seguro
que lo quieres dejar? – me pregunta. ¡NO! No lo quiero dejar. Pero tampoco
quiero que te engañes a ti mismo, me engañes a mí y que nos hagamos daño…
Pienso para mí.
-
A veces
uno no está seguro de las decisiones que toma, pero si analizas la situación,
solo se trata de elegir el camino adecuado, y sé de sobra que tú camino se
separa del mío, nuestros caminos son diferentes Dani. Sólo te deseo que tú
encuentres pronto el tuyo. Yo creo que ya sé cuál es el mío… - ahora solo me
apetece llegar a casa y sacar en forma de lágrimas todo lo que me estoy
guardando para mis adentros.
Narra Dani
El nivel de madurez que en estos momentos
me está mostrando Cris es increíble. A veces se comportaba como una niñita
mimada, pero lo que está haciendo ahora es digno de una mujer hecha y derecha.
Tiene razón en todo lo que me ha dicho,
nuestros caminos si van a la par, pero no siguen la misma ruta… Sé que siempre
estará ahí, como una buena amiga.
-
Tienes
razón Cris, no te merezco… Eres demasiado buena niña para mí… Siento haberte
prometido cosas no cumplidas, siento haberte ilusionado con promesas inalcanzables.
Ahora sólo te deseo lo mejor y que encuentres la felicidad, poni loco. – ya hemos
llagado a su casa. Me bajo del coche, abro su puerta y le doy un abrazo. –
Gracias por ayudarme a intentar abrir los ojos Cris. – le dejo un beso en la
mejilla.
-
Ahora
te toca a ti acabar de abrirlos Dani. – me dice ella con los ojos encharcados. –
Si me necesitas, aquí estoy, pero ahora como una buena amiga. – una lágrima
resbala por su cara. La abrazo de nuevo. Joder, me siento fatal…
-
Cris
lo siento, siento haberte hecho daño…
-
No
pasa nada. Como ya te dije antes, prefiero llevarme la ostia ahora y nos más
adelante cuando todo sea más complicado. Gracias por este mes y una semana… -
una leve sonrisa invade su cara. – Hasta mañana.
Y con la misma hecha a correr dirección a
su piso.
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