Narra Anna
Escucho atentamente lo
que Dani me está acabando de contar. Al parecer Cris terminó con lo suyo… y no
sé el porqué pero me siento culpable de que eso haya sucedido… Pero por otra
parte una alegría aparece en mi interior, Dani sólo, soltero de nuevo…
-
Mmmm… Dani, yo creo
que Cris si tiene razón, a veces tenemos la solución a nuestros problemas
delante de la cara y no la vemos… - le digo con doble sentido. El frunce el
ceño. – Digo… que igual no hay que conformarse con lo primero que tienes, es
decir, a veces hay que buscar un poco más y un poquito mejor… Mírame a mí,
después de un año y medio con Miki y soltera de nuevo… Buscando a mi media
naranja… o a mi medio limón! – le digo en broma y le hecho la lengua. El suelta
una gran carcajada. Bien, ¡eso es lo que yo quería!
-
Dios, tus chistes son
tan malos en el programa como fuera… - me dice él. De repente ambos nos callamos
y él se queda viéndome, con la mirada fija, a los ojos. Yo bajo la vista
avergonzada, jamás fui capaz de mantenerle la mirada… me pone muy nerviosa. –
Gracias Anna.
Levanto de nuevo la cabeza y ahora soy yo
la que frunce el ceño, no entiendo lo que me quiere decir…
-
Sí, que gracias por
estar aquí a pesar de todo. A pesar de haberte fallado estas últimas semanas.
Gracias. – Se acerca a mí poco a poco y posa sus labios sobre mi mejilla
durante unos segundos, yo presiono mi cara un poco más fuerte sobre sus labios
y una leve sonrisa invade mi cara.
-
No tienes porque dármelas Dani, dije que
siempre estaría aquí, apoyándote…
-
Pues si… - baja la
mirada como avergonzándose por lo ocurrido en estos últimos días…
Narra Dani
Es ella, es ella.
Tiene que ser ella, sí o sí. Pienso en ella cada dos por tres, pase lo que me
pase siempre está ahí, tanto físicamente como en mis pensamientos, siempre
consigue hacerme sonreír tenga el problema que tenga, cuando está a mi lado me siento
como en casa, me siento protegido, me siento feliz, me siento en mi lugar…
Y cuando nos besamos…
Aquel catorce de febrero… ¡Oh! Inolvidable catorce de febrero… Tengo clavado
ese día en mi corazón… ¿Por qué? Porque tiene que ser ella, sino darme una explicación
mejor, una explicación coherente… darme el porqué de que ella siempre esté ahí…
¡No lo tiene!
No hay explicaciones…
La única explicación que hay es que está. Y si alguien SIEMPRE está es porque
hay un querer… Si, yo no estuve estos últimos días, pero fue porque fui
imbécil, porque intenté apartarla de mi camino para no hacerme más daño, para
no sufrir cuando ella estuviese con Miki… y, ¿qué nos pasó? Que justo el día
que yo empecé con Cris, ella terminó con Miki… Mira si no es cabrón el destino…
Pero, ¿ahora qué hay?
NADA. Estamos solteros los dos…
Y, ¿por qué no
intentarlo?
Pero la preguntas es
cómo… No se, siempre fuimos tan buenos amigos… aun que en nuestros actos muchas
veces siempre hubiese un doble sentido de todo… Nos amoldamos a eso, a ser
amigos… y ahora a ver quien nos saca de ahí… Porque yo no se que hacer, como
actuar, como hacerle entender que igual no la veo como una simple amiga, que la
veo como algo más…
De reoente me sudan
las manos, estoy nervioso por una chica y os aseguro que eso nos es normal en
mí… Siempre suelo causar yo ese efecto… el ponerlas nerviosas, pero Anna me ha
puesto a mí en cuento la idea de ser algo más que amigos ha invadido mi cabeza…
Que bonito sería
despertarme y al abrir los ojos ver esa cara angelical… Poder prepararle el
desayuno y darle un beso de buenos días…
¿Me lanzo? ¿Arriesgo
mi amistad? ¿Me expongo a perderla para siempre? No se que hacer…
El que no arriesga no gana Daniel… ¿A caso
prefieres estar siempre ocupando el puesto de amigo? No te entiendo… me reprocha un yo interior muy cabreado.
No lo sé… no se que
hacer… no la quiero perder como amiga pero tampoco la quiero perder como pareja…
Noto que a su lado sería el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra.
¿Qué hago?
-
Anna…
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