Narra Dani
Sigo viendo al techo, pero noto como la
respiración de Anna cada vez es más lenta y más fuerte. Se ha debido de quedar
dormida.
-
¿Anna? – digo susurrando. No hay respuesta. Sí, se ha quedado
dormida.
Enciendo la luz de mi mesita de noche. Ahí
la está, durmiendo cual angelito. Que preciosa es. Y es mía… Desde hace unas
horas esta mujer es mía.
La contemplo durante minutos, yo creo que
incluso horas. Por mí cabeza pasan miles de momentos; la primera vez que la vi,
nuestro primer cruce de palabras, el primer piropo, del beso en San Valentín,
su primera estancia en Astorga… los ojos se me comienzan a cerrar, y de
repente… la puerta de abre de un golpe y tres hombres vestidos de negro entran
por ella, dos de ellos vienen armado, el otro simplemente se acerca a Anna, la
coge en brazos y la estruja como si estuviese exprimiendo una naranja. Grito.
Le grito que la suelte pero no me hace caso.
Narra Anna
Siento que me estrujan, que me aprietan.
¿Qué me pasa? ¿Es un sueño? Me revuelvo un poco pero nada. Sigo sintiendo que
estoy atada.
Abro los ojos pero sigo con la misma
sensación. ¿Dónde estoy? Me siento un poco perdida. Levanto un poco la cabeza
y…
SONRÍO. Una enorme sonrisa invade mi cara,
ahí está él; durmiendo como un bebé, con el semblante serio y sus brazos
rodeándome como si no hubiese mañana. De vez en cuando, de o profundo de su
garganta sale algún gemido. ¿Qué le pasa? Me aprieta más fuerte. Si sigue así,
en cualquier momento reviento, es por ello que decido despertarle.
-
Dani… - nada, lo zarandeo despacito - ¿Dani? - De repente
abre los ojos. Veo en ellos miedo y angustia. - ¿Qué sucede Dani?
Narra Dani
Siento que Anna me
llama… pero… ¿cómo? Si la tengo entre mis brazos y no respira…
Abro los ojos y ahí la
veo… su mirada azul me observa con preocupación.
-
¿Qué sucede Dani? – me pregunta.
-
Oh… ¡Anna! – le acaricio un lateral de la cara… menos mal… -
Estás bien… Sólo era una mala pesadilla…
-
Sí. Estoy bien. – me dice viéndome a los ojos con una dulce
sonrisa en la boca. – Un poco espachurrada, pero bien. – dice mientras ve de
reojo mis brazos que la sostienen con fuerza. La suelto.
-
Lo siento… Soñaba que te perdía, y ahora que te tengo no
puedo permitirme eso… - “¿Se puede ser más cursi?” me pregunta un yo interior
un tanto asombrado por las palabras que acaban de salir de mí boca.
Narra Anna
¿QUÉ? Dios mío… DULCE
MELODÍA PARA LOS OÍDOS
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