miércoles, 28 de octubre de 2015

Pensándose mutuamente

Narra Anna
Cuando estoy de camino al baño para ir a darme una ducha, llaman a la puerta. ¿Quién será? El servicio de habitaciones, porque si no…
Abro la puerta y ahí me lo encuentro, esperando. Maldito sea, aún no se había ido… Se abalanza a por mí, a por mis labios. Y yo… bueno… pues me dejo llevar.
Y después de un corto rato, para mi gusto, nuestros labios se separan por su culpa.
-      Y ahora si me disculpas, me voy. – me dice. Maldito sea ha venido a vengarse por echarlo antes así de la habitación. – Que pases buena noche.
-      Disfruta de la noche. – le digo antes de que se gire para irse.
-      Lo haría más si vinieses conmigo. – me replica.
-      Dani, NO. Ve. – le ordeno.
Y ahora sí, se va a su fiesta, con sus compañeros.
Ya sola, aprovecho para meterme en la bañera y estar ahí dentro media hora, calentita. Pensando y dándole vueltas y más vueltas a la cabeza. Y sí, la mayoría de mis pensamientos los ocupa él, él y su sonrisa, él y sus caricias, él y sus besos. ÉL.
Después de secarme decido ir para cama. Que ya es hora. Allí decido ver un rato la tele. Veo esos típicos programas de Noche Buena en la que salen artistas cantando.
Después de un buen rato, y cuando me aburro de ver la tele, veo el móvil por última vez antes de apagar la luz de la mesilla. Las cuatro de la madrugada, madre mía como se me ha ido el tiempo. Dos horas y cuarto desde que Dani se ha ido. Un mensaje. De Dani. Lo abro. “Descansa” y un corazón.
Aaaaaah! Chillo para mi interior. Un corazón. UN CORAZÓN. SIIIII.
“Disfruta” le contesto. Y le añado un corazón al final. Con la misma apago la luz y me acuesto para dormir. Estoy muerta del cansancio.

Narra Dani
La verdad es que al final la fiestecita está muy bien. Ya me han hecho soplar las velas, que están en una tarta con forma de cancha de baloncesto.
Y ahora nos encontramos tomando unas copas. Bueno, algunos están tomando copas, otros como yo bebemos refrescos ya que tenemos el coche.
He pensado en Anna como unas mil veces desde que la dejé en el hotel. Estoy bailando. Si ella estuviese aquí bailaría con ella…
Ya lo estoy haciendo otra vez. Pensar en ella. Mil una veces… Sigo bailando un rato más. De repente noto que algo vibra en el bolsillo de mi pantalón. Bah! Seguro que es algún WhatsApp felicitándome. Me digo a mi mismo. Pero una fuerza interior hace que coja el móvil.

Miro la hora, cuatro de la madrugada. Y si. Hay WhatsApps, pero también hay mensaje SMS. Veo de quien es. Anna. “Disfruta” y un corazón. Una sonrisa invade mi cara. Aún está despierta. Y cuando me doy cuenta me estoy despidiendo de todos, agradeciéndoles por la fiesta y poniendo la escusa de que estoy cansado y que mañana a la noche nos vemos para tomar algo más.

domingo, 19 de julio de 2015

Hotel

Narra Dani
Y aquí estamos, a la una de la mañana en la entrada de casa. Yo vestido ya para ir con mis amigos tras mucho insistir por parte de Anna en que fuese a la fiesta que en estos momentos me resulta la cosa menos apetecible del mundo. Hemos tenido que romper mucho la cabeza con mi familia, sobre todo con mi madre y mi padre porque ADORAN a Anna, e insistido para hacerles entrar en sus cabezones que ella y yo sólo somos amigos. Y después de un par de historietas y muchas risas Anna ha decidido levantarse para irse y así que yo pueda disfrutar de la celebración de mi cumpleaños. Es muy terca. Estamos abrazados, disfrutando el uno del otro. En realidad ninguno de los dos quiere que nos separemos ahora.
- ¿Te vas a Mollet ya? – digo con un poco de miedo a una respuesta afirmativa. Siento que me aprieta un poco más fuerte contra ella. Tiene su cabeza agachada en mi cuello, sus brazos se entrelazan por encima de éste, siento su respiración rozando mi piel, cosa que me produce unas dulces cosquillas. Yo tengo la cara apoyada en su hombro, los ojos cerrados para así poder disfrutar todavía más de ella.
- No. – el abrazo termina. – Voy a pasar aquí la noche, mañana me voy en el primer vuelo que encuentre. – y me sonríe levemente. Yo resoplo.
- Ven conmigo a la fiesta…
- Dani, no insistas, ¿qué pinto yo allí?
- No se… eres mi novia… - ambos sonreímos al escuchar la palabreja.
- No Dani… mañana si quieres antes de marcharme nos vemos. – me propone.
- Mmm… ¿Dónde vas a dormir?
- Todavía no sé. Tengo que buscar hotel.
¿Qué? Pero será cabra loca… Saco el móvil del bolsillo y marco el número de un amigo mío.
Narra Anna
Se nos está haciendo una tarea complicada el despedirnos. Yo me pongo a repasar todo lo sucedido en el día de hoy. “Lucha por tu sueño Anna” me repitió Cris un montón de veces… ¡Oh! Cris… me dijo que le fuese contando se me pasó por completo…
- Hola Borja! …………… Sí, Dani joder. …………… Nada, no me pasó nada. Solo quería saber si tienes una habitación de las buenas libre. …………… Vale. Pues guárdamela. Ahora te la lleno. …………… Gracias tío. …………… En diez minutos estamos ahí. ……………… Ah! No la cobres. Mañana te la pago yo. – pongo cara de enfado, le doy tres toques en el pecho y cuando me está viendo le niego con la cabeza y con el dedo. Él pone el dedo índice sobre sus labios como mandándome callar. Yo me cruzo de brazos y pongo morros. Él sonríe y me da un pico. Sonrío. – Vale. Pues nos vemos. Gracias. …………… - cuelga y guarda el móvil en el bolsillo. – Listo, ya tienes habitación.  
- Dani…pero es que yo… En plan, no la vas a pagar tú… ¡NO! – y en ese momento me calla de la mejor manera posible. Un beso, un dulce beso.
- Si. La pago yo. Bastante has hecho con venir aquí. – justo voy a protestar pero no me da tiempo. – Se acabó. No hay más que hablar. ¡Vamos! – me agarra de la mano y me lleva a su coche para ponernos dirección al hotel.
Subo, el se pone al volante. Con una mano en el volante dirige el coche, la otra va pasando de mi muslo a la palanca de cambio de marcha. Que dulce, que placer estar aquí, que pena que se tenga que ir… Ya hemos llegado al hotel, y pedazo hotel… Esto tiene que ser carísimo. Aparca justo en frente de la puerta. Me abre la mía y me coge de la mano, pero a los diez segundos me la suelta… Mierda, es cierto. El va delante, yo dos pasos por detrás.
- Buenas noches, hemos hecho una reserva a nombre de Dani Martínez. – dice en recepción. La chica que lo atiende lo mira de arriba abajo, bueno, más bien lo come con la mirada. Lo siento señorita, pero este hombre es MIO.
- Sí, nos acaba de llamar hace un ratito el jefe para reservar.
- ¿Dónde está? Por cierto… - pregunta Dani.
- ¿Quién señor?
- Borja, tú jefe.
- ¡Ah! En una fiesta sorpresa de cumpleaños de un amigo suyo. – Ale idiota, pues ahora ya no es tan sorpresa… Que mal me cae la tía. – Tome, aquí tiene la llave.
Dani recoge la llave y nos encamina por recepción hacía el ascensor. Al parecer nos vamos a la última planta. La 12.  Mi habitación es la 12 A. Es una suit al parecer. Abre la puerta con la tarjeta y me hace pasar.
¡WOU! PEDAZO HABITACIÓN.
- Dani…no… no… no me voy a quedar a dormir aquí, olvídate. Esto tiene que costar un pastizal. Me niego.  
- Que te calles ya. – me ordena. Me acerco a un enorme ventanal, desde aquí se ve gran parte de León, todo iluminado con luces navideñas. Qué bonito. Siento que unas manos rodean mi cintura y se entrelazan donde mi ombligo. Estamos así un par de minutos.
- Vete. Ya es muy tarde. Tus amigos te esperan.
Hace un ruido procedente de su garganta a modo de protesta y me aprieta más fuerte entre sus brazos a la par que hunde su nariz en mi pelo.
- Anna… no quiero. – protesta cual niño pequeño.
- Si, si quieres, venga, largándote. – me giro, pero él no me suelta, ahora sus manos descansan sobre mi culo. Estamos a escasos centímetros, y como si fuesen dos imanes, nuestros labios se juntan de nuevo otra vez. Aprovecho que él está concentrado en el beso para andar e ir encaminándolo hacia la puerta. Una vez allí nos separo. – Veeeenga. Ve a tu “fiesta sorpresa”.
El pone pucheros. Y yo no quiero que se vaya, pero… Es lo que hay.
- Puedes venir si quieres, aún estás a tiempo. – Insiste él. Yo niego con la cabeza.
Le doy un pequeño pico y lo empujo para que salga fuera de la habitación. Y lo más rápido que puedo cierro la puerta para que así no vuelva a entrar y no prolongar más esta despedida. - Lo siento Dani. Pero debes irte. Mañana nos vemos.
- Oh! Anna… La acabas de liar… Has jugado conmigo gracias a tu poder de seducción. – me río.
- ¡Chao Dani! Disfruta de la noche.
- ¡Adiós Anna!

Siento unos pasos alejarse. Ya. Se fue. Comienzo a desnudarme, dormiré o en ropa interior o a ver si encuentro por aquí un algo para dormir, porque la camisa que traigo por debajo no es muy cómoda, los botones no son cómodos para dormir.  En el baño encuentro un albornoz, así que me lo coloco por encima, que hace fresquillo. Me queda por encima de las rodillas, pero es suave y calentito. Busco en el armario, un par de toallas de repuesto, unas sábanas, un par de cojines y un par de camisetas blancas con el nombre del hotel bordado. ¡Perfecto! Con esto dormiré, pero antes, una ducha. Cuando estoy de camino al baño, llaman a la puerta. ¿Quién será? El servicio de habitaciones, porque si no… Abro la puerta y ahí me lo encuentro, esperando. Maldito sea, aún no se había ido… Se abalanza a por mí, a por mis labios. Y yo… bueno… pues me dejo llevar.  

martes, 7 de abril de 2015

Novia, novio

Narra Anna
Se levanta del escalón donde estábamos sentados y se sienta detrás de mí, espalda con espalda. Río muy suave.
-      ¿Así mejor? – me dice. Yo resoplo y posteriormente inhalo aire por la nariz. Voy…voy a lanzar la bomba.
-      Dani… - digo muy segura.
-      Si.
-      Quieres… - y de repente la seguridad cae al suelo y se rompe en mil pedazos. - Quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – me dice.
-      Daniiii – protesto mientras me giro y  le doy otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunta él señalando la fecha. Yo simplemente sonrío.
Estoy muy nerviosa, y el capullo éste sabe de sobra de lo que estoy hablando, pero sólo lo hace por sufrir. Maldito.
Dios… Me siento ilusionada.
Él coge el anillo y lo pone en el dedo gordo, para allí se lo compré. Era demasiado comprárselo para otro dedo. Además a él le gustan ahí los anillos…
Y de repente poco a poco se acerca, acortando la distancia que había entre nosotros, y a mí me entra el pánico y en un acto incontrolado doy un paso hacia atrás.
“¿Pero qué cojones haces Anna? Me grita una voz interior.” Mierda, mierda, mierda… ¿Qué acabo de hacer? Dani da un paso atrás. ¡NO! No era eso… Levanta las cejas sorprendido.
-      Lo… sien..to… el… el mie..do… - digo tartamudeando -. Doy un paso grande al frente, acortando entre nosotros la distancia que había ahora. Nos separan diez centímetros y decido que desaparezcan. Poco a poco, disfrutando del momento, el gran momento.
Siento el aliento impactar en mi tez rosadita, unos pelillos de barba de tres días tocan mi cara, mis fosas nasales se impregnan del plácido olor de Dani Martínez, el corazón me late a mil por hora, las manos me sudan aún haciendo el frío que hace, las piernas me tiemblan… Es la primera vez que lo tengo tan cerca de mí… Está a punto de suceder.
Y nuestros labios se rozan, poco a poco. Y… siento mil y una cosas en mi estómago, no sé si son mariposas, hambre, nervios, piedras…
Acelera un poquito más el ritmo de nuestro beso y nuestras bocas se comienzan a abrir poco a poco. Nuestras lenguas se rozan y de la impresión se rehúyen, pero a los segundos se están buscando de nuevo. El beso prosigue un par de minutos.
-      ¡Vaya…! – dice Dani al separarnos.
-      Vaya… - digo a la vez que suspiro. Menudo beso… menudo BESAZO.
-      Esto es un sí, no? – me pregunta.
-      Si…claro. – respondo, pero segundos después recapacito. – ¿Esa pregunta no tendría que hacértela yo?
-      Eeemmm… no… al final el que tuvo la iniciativa fui yo. – dice él intentando llevarse el mérito.
-      ¡Maldito! ¿Quién ha venido a buscarte? – me sonríe tiernamente y busca de nuevo mis labios. Un beso corto, casto y seguro.
-      Gracias Anna. – me dice él serio.
-      No te creas que me he gastado un pastizal en el anillo. Soy catalana. – le digo y luego le saco la lengua.
-      No lo decía por el anillo. Me has hecho muy feliz hoy… Has sido el mejor regalo que me han podido dar…
Y ahora soy yo la que busco sus labios. Son una adicción, una vez los pruebas no los quieres soltar jamás. Saben a gloria, saben a Daniel Martínez Villadangos.
¡SOY SU NOVIA! No me lo creo…
-      Novia, es mejor que entremos.
-      ¿Para? – digo un poco asustada. Es demasiado pronto para decírselo a nadie. Llevamos escasos diez minutos saliendo.
-      Nonono. Es muy rápido. – en mi rostro se aprecia alivio. – Novia, mi madre te dijo que pasases a comer tarta.
-      Aiiii… ¿Por qué me llamas “novia”?
-      Porque me encanta repetir y oír de mi propia voz que eres MI novia. – sonrío como una gran idiota. Llevamos saliendo diez minutos y ya me tiene enchochada… No tengo remedio.
-      Tienes razón. Y si no paso a comer tarta Tina me cruje… - digo.
-      Si. – hago el amago de subir el escalón para dejarle paso y así entrar pero me para. – ¡Anna! – me giro y veo que con la mano libre se señala los labios. Sonrío. Otra vez. Me acerco a él y lo beso. Cumplo su deseo, pero también el mío.
Después de unos segundos inmersos en nuestro beso, nos separo. El gruñe a modo de protesta.
-      Nos espera Tina y tu familia para comer tarta y tus amigos te están esperando. – le replico.
-       Novia. – pongo los ojos en blanco. – En estos momentos estoy más agusto contigo que con mi familia o mis amigos.
-      Novio. – y tras escucharme esa palabra se abalanza a mí, me llena la cara de besos mientras entre cada pausa me dice un “te como”. – Vale. Para. Entremos.
El desiste y nos encaminamos hacia la puerta para así comer la tarta de su cumpleaños con su familia.

Entro como su amiga de programa, pero a ver que me depara ahí dentro porque no todas las amigas de trabajo de alguien deja de comer con la familia en Noche Buena para desearle un feliz cumpleaños a cualquier amigo de trabajo. 

lunes, 6 de abril de 2015

La fecha

Narra Anna
Las horas en el avión se me han hecho insoportables, pero bueno, menos mal que había vuelo… Tocar el timbre de su casa también se me volvió una tarea un poco difícil de realizar. No estaba muy segura de si hacerlo o no, pero después de oír cantar el Cumpleaños Feliz, me armé de valor y toqué esa odiosa plaquita.
Y aquí estoy, muerta de los nervios tras oírle preguntar a Dani que qué hago aquí…
-      Bueno… es que… yo… bueno… que… que quería desearte un feliz cumpleaños. – le digo, y dando un paso al frente y armándome de valor poso mis labios en su mejilla.
-      PERO VAMOS A VER! QUÉ HACÉIS AQ… - dice la madre en tono alto a la vez que se va acercando a la puerta. Pero calla al verme. – ¡ANNA! Cielo, pero cómo tu por aquí en una noche como esta? ¿No deberías estar con la familia? – mis mejillas se sonrojan… - Pasa Annita, pasa.
-      Mamá… - Dani se gira para no darle más la espalda a su madre… - estamos hablando…
-      Uii… perdón… no quería interrumpir… Pero pasar, que os va a coger el frío… - insiste ella.
-      Oh Tina, gracias. – me acerco a ella y le doy dos besos. Ella aprovecha y me abraza. Que mujer más maja.
-      Tienes que venir más por aquí Anna, te dejas ver muy poco.
-      ¡Mamaaaá! – replica Dani otra vez.
-      Vale, vale… me voy… Pero luego pásate a tomar un trozo de tarta.
-      Gracias mamá… - dice Dani con tono de indignación.
-      Gracias Tina. – y sonrío amablemente.
Antes de cerrar la puerta, Dani entra en casa y coge una cazadora ya que está con una simple chaqueta de chándal y aquí en León en esta época hace mucho frío. También coge el móvil con el que pasa unos segundillos. Pongo cara de indignación porque está pasando de mí y no he recorrido miles de kilómetros para ver como él anda con el móvil. Pero de repente gira la pantalla para que yo lea.
Es un WhatsApp a sus amigos; “Chicos, se me acaba de presentar un asunto muy importante para mí, nada grave, en cuanto pueda os aviso y me venís a recoger…”
Sonrío al leer “un asunto importante para mí”. Soy algo importante en su vida...
-      Lo siento… te he estropeado tu fiesta de cumpleaños… - digo agachando la cabeza. – Si quieres hablamos mañana…
-      En estos momentos me importa lo que se dice bien poco mi fiesta de cumpleaños. ¿Qué te trae por aquí?
-      Nada… eso… que… quería desearte un feliz cumpleaños.
-      Ah! – dice sorprendido. – Y… ¿Has dejado de cenar con tu familia y has recorrido tanta distancia solo para desearme un feliz cumpleaños?
-      Mmmm… Bueno… y… y para darte esto. – desabrocho la chaqueta que tengo puesta (ya que bolso no me dio tiempo a coger) y cojo del bolsillo interior una cajita de regalo. Se la tiendo y el la recoge.
Juguetea con ella entre sus manos un rato, como decidiéndose por abrirla o no… A mí, con el paso de los segundos me pone más nerviosa todavía.
Miro al frente, me tiembla una pierna, y espero impaciente a que empiece a abrir el maldito regalo. Además aquí hace un frío que te mueres…

Narra Dani
Anna me tiende una cajita envuelta en un papel plateado, al cogerla, nuestras manos se rozan. Las tiene heladas… Seguro y tiene un frío que te cagas… Viene con una chaqueta de cuero negra, pero no es suficiente para estar aquí en pleno Diciembre…
Nervioso juego con la caja… ¿Qué será? ¿En serio solo ha venido por esto? Por una parte estoy feliz de tenerla aquí, pero por otra decepcionado si en realidad sólo ha venido por esto.
Decido empezar a abrir la cajita. ¿Qué es? Una caja de joyería. ¡Pero esta mujer! Se volvió loca de remate…
Abro la caja… un anillo, plateado y negro.
“ORO DE 1º LEY” leo en una etiqueta pegada en la parte interior de la caja.
-      Per… ¡Pero Anna! Estás loca…
-      Bueno… eso dicen. – me responde soltando una de sus risitas preciosas. – Espero que te guste.
Sigo anonadado ante el regalo de Anna. Lo cojo, le doy vueltas, por dentro hay un algo gravado. “25/12/2011”
-      Y… ¿esto? – le pregunto intrigado.
-      Bue… bueno… eso… eso es una fecha.
-      Si ya… hasta ahí llego Anna… Pero yo nací en el 82, no en el 2011…
-      ¡OSTRAS! Fallo mío… - y me da un puñetazo flojito en el brazo. Pero a ésta… le dan ataques… - No es por tu fecha de cumpleaños.
-      ¿Entonces? – pregunto intrigado.
-      Pues… es… es que… bueno… - se frota los brazos con sus manos. Está claro que es un gesto de nerviosismo, pero también de frío. Me desabrocho el chaquetón y se lo pongo por encima de los hombros. Ella sonríe. – Gracias.
-      ¿Puedes continuar? – le digo impaciente. Ella arquea las cejas. – La fecha…
-      ¡Ah! Es que… - se queda en silencio unos segundo - ¡AAAAH! – me asusto un poquito tras el grito que acaba de pegar. – Tenía muy claro lo que iba a decirte… Pero…es que el tenerte aquí… delante de mí… cara a cara… soy incapaz. – me levanto del escalón donde estábamos sentados y me siento detrás de ella, espalda con espalda. Ella ríe muy suave.
-      ¿Así mejor? – digo muy impaciente y esperanzado. Ella resopla y posteriormente inhala aire por la nariz.
-      Dani…
-      Si.
-      Quieres… quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – digo para hacerla sufrir, mientras una enorme sonrisa invade mi cara. ¡¡¡SI!!! ¡¡¡TOMA!!!!
-      Daniiii – dice ella a modo de protesta mientras se gira y me da otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunto señalando la fecha. Ella me sonríe.
¡DIOS! ¡SI! ¡GRACIAS! ¡LO SABÍA! Sabía que no había venido hasta aquí solo para desearme un feliz cumpleaños. Y de repente me siento el hombre más feliz del mundo. El hombre que tiene la mayor fortuna del universo. ¡Me siento lleno, cargado de energía, absolutamente pleno de felicidad!
Es que es todo tan perfecto… ¡Irradio amor, irradio felicidad!



lunes, 16 de febrero de 2015

Sorpresa

Narra Anna
-      ¡Oh! Raúl… Pásame a Cris, por favor, es importante. – le digo nerviosa.
-      Ahora voy. – Al parecer la parejita van a pasar la Noche Buena juntos… jo, que envidia me dan… a mí también me gustaría pasarla bien acompañada…
-      ¿Anna? ¿Qué pasa? Me ha dicho Raúl que necesitabas hablar conmigo, que esa urgente…
-      Si…bueno…no…no es tan urgente…para ti no…pero…a mi si…si me urge… - le digo con un nerviosismo cada vez más acentuado.
-      Dime, dime. – me dice cual Maruja.
-      Es…es…sobre Dani, ya sabes…
-      Oiii… Qué raro, te diría que me sorprende, pero ya no… - y suelta una risita de complicidad.
-      Bueno… es que… es que… le estuve dando vueltas al asunto. – hago una pausa. – Muchas vueltas… y… bueno… se me pasó por la mente que… que… bueno… ya sabes… - de repente se me hace un nudo en la garganta y toda la predisposición que tenía para preguntarle si soy yo la chica desaparece.
-      Ya sé qué, ¿Anna? – me dice ella al otro lado de la línea.
-      Eso… que se me pasó por la mente después de mucho pensar y romper la cabeza, que igual… en un remoto caso… tal vez… la chica… la chica de la que Dani está enamorado sea… sea…
-      ¿QUIÉN SEA ANNA? – me grita impaciente al otro lado.
-      Sea yo… - le digo en un tono inaudible.
-      ¡JAJAJA! – siento como Cris se ríe.
-      Agggg… lo sé… sé que es una tontería… no sé cómo se me pudo pasar por la cabeza… - digo desganada ante la respuesta de Cris.
-      ¡NO! Nonono. ¡Espera! – me dice ella. – Me río porque por fin, POR FIN, te diste cuenta, ¡cacho guarra! Pensé que iba a tener que ponerte un cartel. – me dice ella muy emocionada.
-      En… en… ¿en serio soy yo? – le pregunto incrédula.
-      Y, ¿por qué no ibas a ser tú Anna? – me pregunta asombrada. – Si estás tope buenorra y eres muy simpática…
-      No…no…no lo sé… - lo veía tan inalcanzable… veía que se fijaba en mil tía diferente y que ninguna era yo… y que… y que ahora descubra que le gusto… me choca.
-      Haz lo que tengas que hacer Anna. ¡No pierdas más el tiempo! – me ordena.
Tras un rato hablando nos despedimos. Y comienzo a idear mi plan.

Narra Dani
Doce en punto. Felicitaciones. Tirones de orejas. Abrazos. Besos. Pues eso… Bienvenidos 29.
Mi madre me trae su regalo, lo abro, un reloj. Es precioso, negro.
Mis abuelos me traen el suyo, una chaqueta roja de punto. Me encanta.
Nacho se acerca con el suyo. De los dos que me han dado es el más grande, es una caja rectangular. La abro, unas Converse en rojo, a juego con la chaqueta.
¡Qué guay! Los regalos han sido maravillosos. Acto seguido me traen la tarta con las 29 velas, que tras cantar el Cumpleaños feliz, se apagan. De nuevo besos y abrazos. Todo es muy monótono, como todos los años.
Suena el timbre. Veo el reloj, doce y diez… Imposible que sean mis amigos, mi madre tiene como regla que no vengan antes de y cuarto, pero igual se les fue la hora.
Me levanto de la silla, veo a mi madre, parece un poco enfadada. Ui… me dirijo a la puerta listo para echarles una pequeña bronca, pero cuando abro la puerta… Me quedo a cuadros.

-      A… An… ¿Anna? – no sé qué decir, no sé qué hacer, no sé ni como respirar… - ¿Qu…que…qué haces aquí?

martes, 27 de enero de 2015

¿Feliz Navidad?


Narra Dani
Han pasado cuatro meses desde que lo dejé con Cristina, es decir, ya estamos en Diciembre.
Yo me encuentro en León, este año hemos trabajado hasta ayer, día 23. Al acabar el programa he cogido mi coche y me he venido para mi queridísima tierra natal. Hoy toca cena familiar, así que estoy ayudando a mi madre en todo lo que puedo y sé. Necesitaba venir para aquí y ordenar mis pensamientos, y nada como estar en casa para volver a encontrar a ese muchachillo loco de León.
Conversar y hablar con mi madre me recuerda quien soy, de donde vengo y a done voy. Aunque sea ya un tópico, tengo a la mejor madre del mundo.
Después de pasar toda la tarde en la cocina, ayudo a Nacho a poner la mesa.
-      Hombre hermanito! Por fin te dignas a aparecer y ayudarnos un poquito… - le digo para picarlo.
-      Es que yo no soy pelota… - maldito capullo, antes no respondía a mis comentarios, pero desde que ha empezado a trabajar en Otra Movida no se calla ni un momento.
Entre risas y piques comenzamos a cenar; primero el marisco (langostinos, bueyes y unas pocas ostras), de segundo entrecot de ternera con salsa de champiñones y de postre una tarta de turrón y chocolate muy rica que hace mi madre.
Cuando hemos acabado de cenar ya son las doce menos cuarto, como todos los años, esperarán a que sean las doce, me darán las felicidades y a las doce y cuarto llegarán mis amigos para llevarme a una fiesta sorpresa que tendrán preparada para mí. Ya es un ritual. Así que aquí estamos, mis padres, mis abuelos, mi hermano y yo, dejando que ambas agujas del reloj coincidan en el doce, hablando de chorradas y temas sin sentido.

Narra Anna
Aquella frase del viernes retumba una y otra vez en mi cabeza, una y otra vez… “Anna, no te enteras de nada…”. Fueron las seis palabras que salieron de la boca de Dani tras un largo tira y afloja por saber de quién está enamorado, últimamente solo tiene una amplia sonrisa en su rostro y unos ojos muy iluminados… Tras esas seis palabras, cogió las llaves del coche y se largó sin tan siquiera darme un beso y desearme una feliz Navidad.
Fui corriendo junto Cris a contarle todo… Si, ahora ella y yo somos buenas amigas, le he ayudado a que empiece una relación con Raúl y la verdad es que les va genial, se les ve super-enamorados. Y las palabras de Cris también se repiten una y otra vez en mi cabeza “Anna, es que tía… el pobre chaval ya no sabe qué hacer para que te des cuenta de cuáles son sus verdaderos sentimientos…”
Y me pongo a pensar, a recordar… besos, abrazos, miradas, piropos, y ¿las rosas rojas en mi camerino todos los lunes…? Ahora todo tiene sentido, por eso aquel primer lunes se cabreó cuando fui a darle las gracias a Raúl… por eso aquel comentario en directo; “Con rosas rojas enamoras a cualquier mujer.” O aquel día, aquella tarde… La he recordado muchas veces, le he dado muchas vueltas hasta ahora y nunca antes le había encontrado sentido, recuerdo sus palabras como si me las hubiese dicho hace cinco minutos… estábamos pintando el tonto, bueno, más bien él, acabábamos de entrar en plató y Dani saltó encima de Flo;
“- Nos haremos daño un día. - le digo yo a Dani y Flo.
-      Mientras sea físico y no a mi corazón… - me respondió él.”
Ahora ya todo tiene más sentido…
Es él, el me da las rosas todos los lunes, para que empiece con buen pie la semana, y soy yo, si…yo… La chica de la cual está enamorado… ¡SI! O no… igual, igual me estoy precipitando demasiado, igual tanto imaginar no es bueno… O sí… O no… O depende… ¡Ay! No sé que hacer…
Mi cabeza da vueltas, está como loca buscando explicaciones…
-      ¡Anna! ¡Anna! Para… - mi hermana me hace bajar a la tierra de nuevo. – Ese cupcacke ya tiene suficiente manga pastelera hija mía… - mierda…me he pasado…
-      Lo…lo…siento…no estoy a lo que estoy…
-      No hace falta que lo jures. – me dice ella echándome la lengua a modo de burla.
-      Discúlpame un momento… - digo limpiando mis manos al delantal y posteriormente metiendo la mano en el bolsillo para sacar el móvil. Mi hermana asiente con la cabeza. – Ahora vuelvo. – le digo enseñándole el móvil.
Salgo de la cocina y subo a mi habitación, me hecho en cama boca arriba y marco el número de teléfono con el que deseo hablar.  Estoy dispuesta a averiguar el porqué Dani está tan raro últimamente conmigo, parece que todo lo que hago o digo le sienta mal. Y quiero saber el por qué, el si soy yo la chica de la cual él está enamorado, la chica por la que dejó a Cristina. Espero impaciente a que me cojan el móvil. Si soy yo… Bufff… No sé qué haré si soy yo…
Un tono, dos tonos, tres tonos… Me cogen la llamada.
-      Soy yo, ¿cierto? – pregunto antes de que nadie diga media palabra al otro lado.
¿Qué? ¿Qué dices Anna? – me responde una voz grave al otro lado de la línea, una voz con tono de desconcierto.