martes, 7 de abril de 2015

Novia, novio

Narra Anna
Se levanta del escalón donde estábamos sentados y se sienta detrás de mí, espalda con espalda. Río muy suave.
-      ¿Así mejor? – me dice. Yo resoplo y posteriormente inhalo aire por la nariz. Voy…voy a lanzar la bomba.
-      Dani… - digo muy segura.
-      Si.
-      Quieres… - y de repente la seguridad cae al suelo y se rompe en mil pedazos. - Quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – me dice.
-      Daniiii – protesto mientras me giro y  le doy otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunta él señalando la fecha. Yo simplemente sonrío.
Estoy muy nerviosa, y el capullo éste sabe de sobra de lo que estoy hablando, pero sólo lo hace por sufrir. Maldito.
Dios… Me siento ilusionada.
Él coge el anillo y lo pone en el dedo gordo, para allí se lo compré. Era demasiado comprárselo para otro dedo. Además a él le gustan ahí los anillos…
Y de repente poco a poco se acerca, acortando la distancia que había entre nosotros, y a mí me entra el pánico y en un acto incontrolado doy un paso hacia atrás.
“¿Pero qué cojones haces Anna? Me grita una voz interior.” Mierda, mierda, mierda… ¿Qué acabo de hacer? Dani da un paso atrás. ¡NO! No era eso… Levanta las cejas sorprendido.
-      Lo… sien..to… el… el mie..do… - digo tartamudeando -. Doy un paso grande al frente, acortando entre nosotros la distancia que había ahora. Nos separan diez centímetros y decido que desaparezcan. Poco a poco, disfrutando del momento, el gran momento.
Siento el aliento impactar en mi tez rosadita, unos pelillos de barba de tres días tocan mi cara, mis fosas nasales se impregnan del plácido olor de Dani Martínez, el corazón me late a mil por hora, las manos me sudan aún haciendo el frío que hace, las piernas me tiemblan… Es la primera vez que lo tengo tan cerca de mí… Está a punto de suceder.
Y nuestros labios se rozan, poco a poco. Y… siento mil y una cosas en mi estómago, no sé si son mariposas, hambre, nervios, piedras…
Acelera un poquito más el ritmo de nuestro beso y nuestras bocas se comienzan a abrir poco a poco. Nuestras lenguas se rozan y de la impresión se rehúyen, pero a los segundos se están buscando de nuevo. El beso prosigue un par de minutos.
-      ¡Vaya…! – dice Dani al separarnos.
-      Vaya… - digo a la vez que suspiro. Menudo beso… menudo BESAZO.
-      Esto es un sí, no? – me pregunta.
-      Si…claro. – respondo, pero segundos después recapacito. – ¿Esa pregunta no tendría que hacértela yo?
-      Eeemmm… no… al final el que tuvo la iniciativa fui yo. – dice él intentando llevarse el mérito.
-      ¡Maldito! ¿Quién ha venido a buscarte? – me sonríe tiernamente y busca de nuevo mis labios. Un beso corto, casto y seguro.
-      Gracias Anna. – me dice él serio.
-      No te creas que me he gastado un pastizal en el anillo. Soy catalana. – le digo y luego le saco la lengua.
-      No lo decía por el anillo. Me has hecho muy feliz hoy… Has sido el mejor regalo que me han podido dar…
Y ahora soy yo la que busco sus labios. Son una adicción, una vez los pruebas no los quieres soltar jamás. Saben a gloria, saben a Daniel Martínez Villadangos.
¡SOY SU NOVIA! No me lo creo…
-      Novia, es mejor que entremos.
-      ¿Para? – digo un poco asustada. Es demasiado pronto para decírselo a nadie. Llevamos escasos diez minutos saliendo.
-      Nonono. Es muy rápido. – en mi rostro se aprecia alivio. – Novia, mi madre te dijo que pasases a comer tarta.
-      Aiiii… ¿Por qué me llamas “novia”?
-      Porque me encanta repetir y oír de mi propia voz que eres MI novia. – sonrío como una gran idiota. Llevamos saliendo diez minutos y ya me tiene enchochada… No tengo remedio.
-      Tienes razón. Y si no paso a comer tarta Tina me cruje… - digo.
-      Si. – hago el amago de subir el escalón para dejarle paso y así entrar pero me para. – ¡Anna! – me giro y veo que con la mano libre se señala los labios. Sonrío. Otra vez. Me acerco a él y lo beso. Cumplo su deseo, pero también el mío.
Después de unos segundos inmersos en nuestro beso, nos separo. El gruñe a modo de protesta.
-      Nos espera Tina y tu familia para comer tarta y tus amigos te están esperando. – le replico.
-       Novia. – pongo los ojos en blanco. – En estos momentos estoy más agusto contigo que con mi familia o mis amigos.
-      Novio. – y tras escucharme esa palabra se abalanza a mí, me llena la cara de besos mientras entre cada pausa me dice un “te como”. – Vale. Para. Entremos.
El desiste y nos encaminamos hacia la puerta para así comer la tarta de su cumpleaños con su familia.

Entro como su amiga de programa, pero a ver que me depara ahí dentro porque no todas las amigas de trabajo de alguien deja de comer con la familia en Noche Buena para desearle un feliz cumpleaños a cualquier amigo de trabajo. 

lunes, 6 de abril de 2015

La fecha

Narra Anna
Las horas en el avión se me han hecho insoportables, pero bueno, menos mal que había vuelo… Tocar el timbre de su casa también se me volvió una tarea un poco difícil de realizar. No estaba muy segura de si hacerlo o no, pero después de oír cantar el Cumpleaños Feliz, me armé de valor y toqué esa odiosa plaquita.
Y aquí estoy, muerta de los nervios tras oírle preguntar a Dani que qué hago aquí…
-      Bueno… es que… yo… bueno… que… que quería desearte un feliz cumpleaños. – le digo, y dando un paso al frente y armándome de valor poso mis labios en su mejilla.
-      PERO VAMOS A VER! QUÉ HACÉIS AQ… - dice la madre en tono alto a la vez que se va acercando a la puerta. Pero calla al verme. – ¡ANNA! Cielo, pero cómo tu por aquí en una noche como esta? ¿No deberías estar con la familia? – mis mejillas se sonrojan… - Pasa Annita, pasa.
-      Mamá… - Dani se gira para no darle más la espalda a su madre… - estamos hablando…
-      Uii… perdón… no quería interrumpir… Pero pasar, que os va a coger el frío… - insiste ella.
-      Oh Tina, gracias. – me acerco a ella y le doy dos besos. Ella aprovecha y me abraza. Que mujer más maja.
-      Tienes que venir más por aquí Anna, te dejas ver muy poco.
-      ¡Mamaaaá! – replica Dani otra vez.
-      Vale, vale… me voy… Pero luego pásate a tomar un trozo de tarta.
-      Gracias mamá… - dice Dani con tono de indignación.
-      Gracias Tina. – y sonrío amablemente.
Antes de cerrar la puerta, Dani entra en casa y coge una cazadora ya que está con una simple chaqueta de chándal y aquí en León en esta época hace mucho frío. También coge el móvil con el que pasa unos segundillos. Pongo cara de indignación porque está pasando de mí y no he recorrido miles de kilómetros para ver como él anda con el móvil. Pero de repente gira la pantalla para que yo lea.
Es un WhatsApp a sus amigos; “Chicos, se me acaba de presentar un asunto muy importante para mí, nada grave, en cuanto pueda os aviso y me venís a recoger…”
Sonrío al leer “un asunto importante para mí”. Soy algo importante en su vida...
-      Lo siento… te he estropeado tu fiesta de cumpleaños… - digo agachando la cabeza. – Si quieres hablamos mañana…
-      En estos momentos me importa lo que se dice bien poco mi fiesta de cumpleaños. ¿Qué te trae por aquí?
-      Nada… eso… que… quería desearte un feliz cumpleaños.
-      Ah! – dice sorprendido. – Y… ¿Has dejado de cenar con tu familia y has recorrido tanta distancia solo para desearme un feliz cumpleaños?
-      Mmmm… Bueno… y… y para darte esto. – desabrocho la chaqueta que tengo puesta (ya que bolso no me dio tiempo a coger) y cojo del bolsillo interior una cajita de regalo. Se la tiendo y el la recoge.
Juguetea con ella entre sus manos un rato, como decidiéndose por abrirla o no… A mí, con el paso de los segundos me pone más nerviosa todavía.
Miro al frente, me tiembla una pierna, y espero impaciente a que empiece a abrir el maldito regalo. Además aquí hace un frío que te mueres…

Narra Dani
Anna me tiende una cajita envuelta en un papel plateado, al cogerla, nuestras manos se rozan. Las tiene heladas… Seguro y tiene un frío que te cagas… Viene con una chaqueta de cuero negra, pero no es suficiente para estar aquí en pleno Diciembre…
Nervioso juego con la caja… ¿Qué será? ¿En serio solo ha venido por esto? Por una parte estoy feliz de tenerla aquí, pero por otra decepcionado si en realidad sólo ha venido por esto.
Decido empezar a abrir la cajita. ¿Qué es? Una caja de joyería. ¡Pero esta mujer! Se volvió loca de remate…
Abro la caja… un anillo, plateado y negro.
“ORO DE 1º LEY” leo en una etiqueta pegada en la parte interior de la caja.
-      Per… ¡Pero Anna! Estás loca…
-      Bueno… eso dicen. – me responde soltando una de sus risitas preciosas. – Espero que te guste.
Sigo anonadado ante el regalo de Anna. Lo cojo, le doy vueltas, por dentro hay un algo gravado. “25/12/2011”
-      Y… ¿esto? – le pregunto intrigado.
-      Bue… bueno… eso… eso es una fecha.
-      Si ya… hasta ahí llego Anna… Pero yo nací en el 82, no en el 2011…
-      ¡OSTRAS! Fallo mío… - y me da un puñetazo flojito en el brazo. Pero a ésta… le dan ataques… - No es por tu fecha de cumpleaños.
-      ¿Entonces? – pregunto intrigado.
-      Pues… es… es que… bueno… - se frota los brazos con sus manos. Está claro que es un gesto de nerviosismo, pero también de frío. Me desabrocho el chaquetón y se lo pongo por encima de los hombros. Ella sonríe. – Gracias.
-      ¿Puedes continuar? – le digo impaciente. Ella arquea las cejas. – La fecha…
-      ¡Ah! Es que… - se queda en silencio unos segundo - ¡AAAAH! – me asusto un poquito tras el grito que acaba de pegar. – Tenía muy claro lo que iba a decirte… Pero…es que el tenerte aquí… delante de mí… cara a cara… soy incapaz. – me levanto del escalón donde estábamos sentados y me siento detrás de ella, espalda con espalda. Ella ríe muy suave.
-      ¿Así mejor? – digo muy impaciente y esperanzado. Ella resopla y posteriormente inhala aire por la nariz.
-      Dani…
-      Si.
-      Quieres… quieres… bueno… tú… y yo… eso… ya sabes…
-      No. No sé. – digo para hacerla sufrir, mientras una enorme sonrisa invade mi cara. ¡¡¡SI!!! ¡¡¡TOMA!!!!
-      Daniiii – dice ella a modo de protesta mientras se gira y me da otro leve puñetazo en un hombro.
-      ¿El día en el que empezamos a ser novios? – pregunto señalando la fecha. Ella me sonríe.
¡DIOS! ¡SI! ¡GRACIAS! ¡LO SABÍA! Sabía que no había venido hasta aquí solo para desearme un feliz cumpleaños. Y de repente me siento el hombre más feliz del mundo. El hombre que tiene la mayor fortuna del universo. ¡Me siento lleno, cargado de energía, absolutamente pleno de felicidad!
Es que es todo tan perfecto… ¡Irradio amor, irradio felicidad!



lunes, 16 de febrero de 2015

Sorpresa

Narra Anna
-      ¡Oh! Raúl… Pásame a Cris, por favor, es importante. – le digo nerviosa.
-      Ahora voy. – Al parecer la parejita van a pasar la Noche Buena juntos… jo, que envidia me dan… a mí también me gustaría pasarla bien acompañada…
-      ¿Anna? ¿Qué pasa? Me ha dicho Raúl que necesitabas hablar conmigo, que esa urgente…
-      Si…bueno…no…no es tan urgente…para ti no…pero…a mi si…si me urge… - le digo con un nerviosismo cada vez más acentuado.
-      Dime, dime. – me dice cual Maruja.
-      Es…es…sobre Dani, ya sabes…
-      Oiii… Qué raro, te diría que me sorprende, pero ya no… - y suelta una risita de complicidad.
-      Bueno… es que… es que… le estuve dando vueltas al asunto. – hago una pausa. – Muchas vueltas… y… bueno… se me pasó por la mente que… que… bueno… ya sabes… - de repente se me hace un nudo en la garganta y toda la predisposición que tenía para preguntarle si soy yo la chica desaparece.
-      Ya sé qué, ¿Anna? – me dice ella al otro lado de la línea.
-      Eso… que se me pasó por la mente después de mucho pensar y romper la cabeza, que igual… en un remoto caso… tal vez… la chica… la chica de la que Dani está enamorado sea… sea…
-      ¿QUIÉN SEA ANNA? – me grita impaciente al otro lado.
-      Sea yo… - le digo en un tono inaudible.
-      ¡JAJAJA! – siento como Cris se ríe.
-      Agggg… lo sé… sé que es una tontería… no sé cómo se me pudo pasar por la cabeza… - digo desganada ante la respuesta de Cris.
-      ¡NO! Nonono. ¡Espera! – me dice ella. – Me río porque por fin, POR FIN, te diste cuenta, ¡cacho guarra! Pensé que iba a tener que ponerte un cartel. – me dice ella muy emocionada.
-      En… en… ¿en serio soy yo? – le pregunto incrédula.
-      Y, ¿por qué no ibas a ser tú Anna? – me pregunta asombrada. – Si estás tope buenorra y eres muy simpática…
-      No…no…no lo sé… - lo veía tan inalcanzable… veía que se fijaba en mil tía diferente y que ninguna era yo… y que… y que ahora descubra que le gusto… me choca.
-      Haz lo que tengas que hacer Anna. ¡No pierdas más el tiempo! – me ordena.
Tras un rato hablando nos despedimos. Y comienzo a idear mi plan.

Narra Dani
Doce en punto. Felicitaciones. Tirones de orejas. Abrazos. Besos. Pues eso… Bienvenidos 29.
Mi madre me trae su regalo, lo abro, un reloj. Es precioso, negro.
Mis abuelos me traen el suyo, una chaqueta roja de punto. Me encanta.
Nacho se acerca con el suyo. De los dos que me han dado es el más grande, es una caja rectangular. La abro, unas Converse en rojo, a juego con la chaqueta.
¡Qué guay! Los regalos han sido maravillosos. Acto seguido me traen la tarta con las 29 velas, que tras cantar el Cumpleaños feliz, se apagan. De nuevo besos y abrazos. Todo es muy monótono, como todos los años.
Suena el timbre. Veo el reloj, doce y diez… Imposible que sean mis amigos, mi madre tiene como regla que no vengan antes de y cuarto, pero igual se les fue la hora.
Me levanto de la silla, veo a mi madre, parece un poco enfadada. Ui… me dirijo a la puerta listo para echarles una pequeña bronca, pero cuando abro la puerta… Me quedo a cuadros.

-      A… An… ¿Anna? – no sé qué decir, no sé qué hacer, no sé ni como respirar… - ¿Qu…que…qué haces aquí?

martes, 27 de enero de 2015

¿Feliz Navidad?


Narra Dani
Han pasado cuatro meses desde que lo dejé con Cristina, es decir, ya estamos en Diciembre.
Yo me encuentro en León, este año hemos trabajado hasta ayer, día 23. Al acabar el programa he cogido mi coche y me he venido para mi queridísima tierra natal. Hoy toca cena familiar, así que estoy ayudando a mi madre en todo lo que puedo y sé. Necesitaba venir para aquí y ordenar mis pensamientos, y nada como estar en casa para volver a encontrar a ese muchachillo loco de León.
Conversar y hablar con mi madre me recuerda quien soy, de donde vengo y a done voy. Aunque sea ya un tópico, tengo a la mejor madre del mundo.
Después de pasar toda la tarde en la cocina, ayudo a Nacho a poner la mesa.
-      Hombre hermanito! Por fin te dignas a aparecer y ayudarnos un poquito… - le digo para picarlo.
-      Es que yo no soy pelota… - maldito capullo, antes no respondía a mis comentarios, pero desde que ha empezado a trabajar en Otra Movida no se calla ni un momento.
Entre risas y piques comenzamos a cenar; primero el marisco (langostinos, bueyes y unas pocas ostras), de segundo entrecot de ternera con salsa de champiñones y de postre una tarta de turrón y chocolate muy rica que hace mi madre.
Cuando hemos acabado de cenar ya son las doce menos cuarto, como todos los años, esperarán a que sean las doce, me darán las felicidades y a las doce y cuarto llegarán mis amigos para llevarme a una fiesta sorpresa que tendrán preparada para mí. Ya es un ritual. Así que aquí estamos, mis padres, mis abuelos, mi hermano y yo, dejando que ambas agujas del reloj coincidan en el doce, hablando de chorradas y temas sin sentido.

Narra Anna
Aquella frase del viernes retumba una y otra vez en mi cabeza, una y otra vez… “Anna, no te enteras de nada…”. Fueron las seis palabras que salieron de la boca de Dani tras un largo tira y afloja por saber de quién está enamorado, últimamente solo tiene una amplia sonrisa en su rostro y unos ojos muy iluminados… Tras esas seis palabras, cogió las llaves del coche y se largó sin tan siquiera darme un beso y desearme una feliz Navidad.
Fui corriendo junto Cris a contarle todo… Si, ahora ella y yo somos buenas amigas, le he ayudado a que empiece una relación con Raúl y la verdad es que les va genial, se les ve super-enamorados. Y las palabras de Cris también se repiten una y otra vez en mi cabeza “Anna, es que tía… el pobre chaval ya no sabe qué hacer para que te des cuenta de cuáles son sus verdaderos sentimientos…”
Y me pongo a pensar, a recordar… besos, abrazos, miradas, piropos, y ¿las rosas rojas en mi camerino todos los lunes…? Ahora todo tiene sentido, por eso aquel primer lunes se cabreó cuando fui a darle las gracias a Raúl… por eso aquel comentario en directo; “Con rosas rojas enamoras a cualquier mujer.” O aquel día, aquella tarde… La he recordado muchas veces, le he dado muchas vueltas hasta ahora y nunca antes le había encontrado sentido, recuerdo sus palabras como si me las hubiese dicho hace cinco minutos… estábamos pintando el tonto, bueno, más bien él, acabábamos de entrar en plató y Dani saltó encima de Flo;
“- Nos haremos daño un día. - le digo yo a Dani y Flo.
-      Mientras sea físico y no a mi corazón… - me respondió él.”
Ahora ya todo tiene más sentido…
Es él, el me da las rosas todos los lunes, para que empiece con buen pie la semana, y soy yo, si…yo… La chica de la cual está enamorado… ¡SI! O no… igual, igual me estoy precipitando demasiado, igual tanto imaginar no es bueno… O sí… O no… O depende… ¡Ay! No sé que hacer…
Mi cabeza da vueltas, está como loca buscando explicaciones…
-      ¡Anna! ¡Anna! Para… - mi hermana me hace bajar a la tierra de nuevo. – Ese cupcacke ya tiene suficiente manga pastelera hija mía… - mierda…me he pasado…
-      Lo…lo…siento…no estoy a lo que estoy…
-      No hace falta que lo jures. – me dice ella echándome la lengua a modo de burla.
-      Discúlpame un momento… - digo limpiando mis manos al delantal y posteriormente metiendo la mano en el bolsillo para sacar el móvil. Mi hermana asiente con la cabeza. – Ahora vuelvo. – le digo enseñándole el móvil.
Salgo de la cocina y subo a mi habitación, me hecho en cama boca arriba y marco el número de teléfono con el que deseo hablar.  Estoy dispuesta a averiguar el porqué Dani está tan raro últimamente conmigo, parece que todo lo que hago o digo le sienta mal. Y quiero saber el por qué, el si soy yo la chica de la cual él está enamorado, la chica por la que dejó a Cristina. Espero impaciente a que me cojan el móvil. Si soy yo… Bufff… No sé qué haré si soy yo…
Un tono, dos tonos, tres tonos… Me cogen la llamada.
-      Soy yo, ¿cierto? – pregunto antes de que nadie diga media palabra al otro lado.
¿Qué? ¿Qué dices Anna? – me responde una voz grave al otro lado de la línea, una voz con tono de desconcierto.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Starbucks

    Narra Anna
Espero nerviosa lo que vaya a decir después de mi nombre, no sé el porqué pero tengo el presentimiento de que algo bueno va a salir por esa boquita tan sexy.
-      Anna… ¿quieres? ¿quieres casarte conmigo? – Saca del bolsillo de su pantalón vaquero un anillo de oro con una gran perla blanca.
Cada palabra de su pregunta impacta en mi ser produciendo en él una alegría imposible de ocultar.
-      Dani… yo… yo… yo llevo soñando esto mucho tiempo… y que me lo pidas ahora… así… - estoy nerviosa, tengo muy claro lo que voy a responder pero los nervios no me dejan pensar y actuar con rapidez.
-      Tú solo dime, sí o no. Tampoco es tan difícil. – me dice él un tanto impaciente.
-      Pues claro Dani. Claro que NO quiero casarme contigo… - me remuevo intranquila, doy vueltas, como si estuviese luchando contra algo o contra alguien y otra noche más, de repente me despierto empapa de sudor.
Todo ha sido un mal sueño, de nuevo, una noche más… Observo el reloj, las ocho y media. Pues me levanto ya y me voy a la ducha. Me meto debajo de ese chorro ardiendo como si el agua fuese a arrastrar con ella todos mis problemas.
Era la una y media cuando me despedí de él. Bueno, más bien él me obligó a marcharme porque era muy tarde para andar yo sola por la calle. Es más, vino detrás de mí con el coche para comprobar que nada me pasaba… Es más tierno. Un adiós con la mano desde su coche fue su despedida, un beso imaginario lanzado con mí mano fue la mía, y recuerdo el acto que él hizo después de yo lanzarle el beso. Hizo como si cogiese el beso con su mano, cerrando el puño y posó su mano, primero cerrada y luego abierta para liberarlo en sus labios… Una sonrisa tonta en aquel momento invadió mi cara. Y una sonrisa tonta bajo mi ducha vuelve a invadirla.
Aggg Anna, me auto-pego en la cabeza… Estás que no respiras con Dani…
Salgo de la ducha, envuelvo el pelo con una toalla y envuelvo mi cuerpo con otra. Cuando estoy saliendo del baño suena el timbre…
¿Quién será a estas horas? ¿La gente no sabe que yo podría estar a dormir…?
Miro por la mirilla y veo una barba de tres días y unos ojos verdosos-amarronados, un color indefinido. De repente su cara se acerca más a la mirilla y pone los dos ojos mirando hacia el centro.
-      Abre. No hagas como las abuelas cotillas y abre la puerta. Sé que estás ahí.
No sé qué hacer… estoy en toalla y no me apetece abrirle así…
-      Espera, ahora voy. Un minutillo. – voy a mi habitación, cojo una bata que me da hasta la rodilla y de tres cuartos de manga y me la pongo por encima de la toalla anudándola debajo del pecho con un lazo.
Voy hasta la puerta, y abro, aun así con un poco de vergüenza.
-      Buenos días Dani. – una mirada fulminante de arriba abajo recorre mi cuerpo. - ¿Qué tal estás hoy?

Narra Dani
Hoy me he levantado dispuesto a recuperara de nuevo la amistad de Anna y a saberle hacer que le voy a recompensar cada minuto que no pasé a su lado cuando me necesitaba, porque ella ha estado ahí cuando yo sí la necesitaba.
Por eso, me he pasado por el Starbucks y le he cogido su Caramel Macchiato y un par de magdalenas rellenas de chocolate para desayunar los dos.
Y aquí estoy, enfrente a la puerta de su piso pintando el tonto en la mirilla para que me abra la puerta. Escucho una carrera hacia adentro y después de unos segundos me abre la puerta. En bata, recién salida de la ducha…
-      Buenos días…si… Pues bien… Pero ahora mejor… - le digo en forma de piropo… si me hubiese abierto la puerta en toalla ahora podría estar haciendo la croqueta… Anna se ruboriza, lo noto porque sus mejillas se han puesto rosadas.
-      Pa…pa..pasa…
-      Traigo el desayuno. – le digo enseñándole la cajita del Starbucks.
-      Oooh. Gracias Dani. Me voy a vestir y ahora voy.

-      Hombre, yo si quieres desayunar así… no me molesta. – y le hecho la lengua. Sus mejillas se ponen de nuevo coloradas. Me hace el corte de manga y entra en su habitación. Yo espero impaciente.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

¿Qué hago?

Narra Anna
Escucho atentamente lo que Dani me está acabando de contar. Al parecer Cris terminó con lo suyo… y no sé el porqué pero me siento culpable de que eso haya sucedido… Pero por otra parte una alegría aparece en mi interior, Dani sólo, soltero de nuevo…
-      Mmmm… Dani, yo creo que Cris si tiene razón, a veces tenemos la solución a nuestros problemas delante de la cara y no la vemos… - le digo con doble sentido. El frunce el ceño. – Digo… que igual no hay que conformarse con lo primero que tienes, es decir, a veces hay que buscar un poco más y un poquito mejor… Mírame a mí, después de un año y medio con Miki y soltera de nuevo… Buscando a mi media naranja… o a mi medio limón! – le digo en broma y le hecho la lengua. El suelta una gran carcajada. Bien, ¡eso es lo que yo quería!
-      Dios, tus chistes son tan malos en el programa como fuera… - me dice él. De repente ambos nos callamos y él se queda viéndome, con la mirada fija, a los ojos. Yo bajo la vista avergonzada, jamás fui capaz de mantenerle la mirada… me pone muy nerviosa. – Gracias Anna.
Levanto de nuevo la cabeza y ahora soy yo la que frunce el ceño, no entiendo lo que me quiere decir…
-      Sí, que gracias por estar aquí a pesar de todo. A pesar de haberte fallado estas últimas semanas. Gracias. – Se acerca a mí poco a poco y posa sus labios sobre mi mejilla durante unos segundos, yo presiono mi cara un poco más fuerte sobre sus labios y una leve sonrisa invade mi cara.
-       No tienes porque dármelas Dani, dije que siempre estaría aquí, apoyándote…
-      Pues si… - baja la mirada como avergonzándose por lo ocurrido en estos últimos días…

Narra Dani
Es ella, es ella. Tiene que ser ella, sí o sí. Pienso en ella cada dos por tres, pase lo que me pase siempre está ahí, tanto físicamente como en mis pensamientos, siempre consigue hacerme sonreír tenga el problema que tenga, cuando está a mi lado me siento como en casa, me siento protegido, me siento feliz, me siento en mi lugar…
Y cuando nos besamos… Aquel catorce de febrero… ¡Oh! Inolvidable catorce de febrero… Tengo clavado ese día en mi corazón… ¿Por qué? Porque tiene que ser ella, sino darme una explicación mejor, una explicación coherente… darme el porqué de que ella siempre esté ahí… ¡No lo tiene!
No hay explicaciones… La única explicación que hay es que está. Y si alguien SIEMPRE está es porque hay un querer… Si, yo no estuve estos últimos días, pero fue porque fui imbécil, porque intenté apartarla de mi camino para no hacerme más daño, para no sufrir cuando ella estuviese con Miki… y, ¿qué nos pasó? Que justo el día que yo empecé con Cris, ella terminó con Miki… Mira si no es cabrón el destino…
Pero, ¿ahora qué hay? NADA. Estamos solteros los dos…
Y, ¿por qué no intentarlo?
Pero la preguntas es cómo… No se, siempre fuimos tan buenos amigos… aun que en nuestros actos muchas veces siempre hubiese un doble sentido de todo… Nos amoldamos a eso, a ser amigos… y ahora a ver quien nos saca de ahí… Porque yo no se que hacer, como actuar, como hacerle entender que igual no la veo como una simple amiga, que la veo como algo más…
De reoente me sudan las manos, estoy nervioso por una chica y os aseguro que eso nos es normal en mí… Siempre suelo causar yo ese efecto… el ponerlas nerviosas, pero Anna me ha puesto a mí en cuento la idea de ser algo más que amigos ha invadido mi cabeza…
Que bonito sería despertarme y al abrir los ojos ver esa cara angelical… Poder prepararle el desayuno y darle un beso de buenos días…
¿Me lanzo? ¿Arriesgo mi amistad? ¿Me expongo a perderla para siempre? No se que hacer…
El que no arriesga no gana Daniel… ¿A caso prefieres estar siempre ocupando el puesto de amigo? No te entiendo… me reprocha un yo interior muy cabreado.
No lo sé… no se que hacer… no la quiero perder como amiga pero tampoco la quiero perder como pareja… Noto que a su lado sería el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra.
¿Qué hago?

-      Anna…